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UTOPÍA: el viaje que nunca termina
El frío te quita todo… menos lo que eres, nace de una necesidad muy sencilla: no olvidar.
Durante años fui acumulando historias, proyectos, carreras, viajes, éxitos, fracasos y personas que fueron apareciendo por el camino. Hasta que, en febrero de 2026, participé en la Iditarod Trail Invitational (ITI), una prueba de 350 millas a través de Alaska en pleno invierno.
El frío extremo terminó obligándome a abandonar y provocándome graves congelaciones. Aquella experiencia, que acabó con la amputación parcial de uno de mis dedos, cambió muchas cosas, pero también puso en orden otras tantas.
Y ahí entendí que había llegado el momento de escribir.
UTOPÍA no es solamente un libro sobre Alaska, ni un libro de aventuras o de deporte. Es la historia de una vida contada a través de sus decisiones, de las veces que las cosas salieron bien y, especialmente, de aquellas en las que salieron mal. Habla de emprender, de perder, de volver a empezar, de la familia, de la amistad, del miedo, de los sueños y de esa extraña necesidad que tenemos algunos de seguir buscando algo incluso cuando no sabemos muy bien qué es.
Durante mucho tiempo pensé que una utopía era un lugar al que había que llegar. Hoy creo que estaba equivocado.
La utopía está en el camino. En atreverse a empezar. En equivocarse. En levantarse. En las personas que se suben contigo y en todo aquello que sucede mientras persigues algo que quizá nunca alcances del todo.
Porque nunca sabemos cómo terminará la historia.
Pero para descubrirlo hay que dar el primer paso.
Frases que me han llegado...
Por Yolanda Vázquez Mazariego
Tengo la suerte de vivir en Cercedilla, un pueblito en la falda de las montañas de la sierra de Madrid, y hace años que conozcó a Alberto, Mambrú López, como deportista, como empresario, como aventurero... y siempre como una persona humilde y amable que te recibe con una sonrisa y te hace sentirte en tu casa, rodeado de amigos.
Cuando fui a la presentación de su libro Utopía en Cercedilla, empecé a leer su libro, y ya no pude parar, en un par de días lo había subrayado y acabado, descubriendo la parte más personal de Mambrú, desde sus inicios como un chiquillo inquieto que encontró en el deporte y en la montaña su lugar natural, hasta la última aventura en Alaska, la Iditarod Trail Invitational, de donde ha vuelto pagando el precio del frío con su carne, a cambio de una gran aventura que le ha hecho una persona más sabia y completa.
Entre sus páginas he encontrado muchas referencias, a amigos como Juan Carlos Nájera (ay, calimity boy), Julio Vicioso o Fran Chico, a la revista BIKE, al Festibike, y a carreras y retos con los que todos soñamos y que el ha cruzado la línea de meta con su entrenamiento parrao y una sonrisa.
De su libro, me quedo con la sensación de que la humildad y sabiduría de Mambrú es mayor de la que ya había visto, y frases entre sus páginas que son puras lecciones de vida. Os dejo algunas:
"Por eso sigo creyendo que el optimismo y el éxito están intimamente relacionados. No porque el optimista tenga más suerte, sino porque permanece mas tiempo en la partida. Insite una vez más, busca otra alternativa, aprende de los golpes y vuelve a levantarse". (PAG. 45).
"El optimismo no garantiza el éxito, pero el pesimismo garantiza que ni siquiera lo intentes". (PAG. 46).
"¿Todavía no crees en los ángeles?... Siempre que lo necesitaba aparecía alguien... Desde entonces dejé de mirar tanto para arriba..." PAg. 67.
"El triatlón entró en mi vida fruto de una apuesta con mi cuñado. "Algún día seré un Ironman, el primer Ironman de Cercedilla". PAG 83.
"Pertenezco a las personas. A los amigos con los que comaprtí kilómetros sin sentido aparente... A las risas que no se explican... A cada meta cruzada y a cada vez que no llegue. Pertenezco al frío, al cansancio, al silencio de la montaña:.. Y lo curioso es que tanto los lugares , como las experiencias y las personas también me pertenecen". PAG. 88-89.
"Quizá la utopía no es tener más. Quizá la utopía es encontrar ese equilibrio. Pensamos que soltar es rendirse. Y casi nunca lo es. Soltar no es olvidar. Soltar es agradecer. Es mirar atrás, sonréir y decir: Gracias por traerme hasta aquí. Ahora me toca seguir caminando". PAG. 129
Un libro muy recomendado para leer, de un tirón, o mejor tranquilamente y descubrir tu UTOPÍA... Todos tenemos la nuestra. Gracias Alberto (Mambrú).






