La Sierra Norte Bike Challenge desde dentro: Lorenzo Pla

Le toca el turno a nuestro lector que pudo participar en la edición cero de la Sierra Norte Bike Challenge gracias al concurso que propusimos desde BIKE. Así vivio Lorenzo la primera edición de esta prueba que viene para quedarse.
Lorenzo Pla. Fotos canofotosports.com -
La Sierra Norte Bike Challenge desde dentro: Lorenzo Pla
La Sierra Norte Bike Challenge desde dentro: Lorenzo Pla

El pasado viernes sobre las 9 de la mañana empezó a andar la criatura. Supongo, que desde que nació hasta que andase el viernes, han pasado muchos minutos, días y meses en los que la organización ha invertido mucho tiempo, habrá recibido muchos palos y decepciones, pero el viernes se vio recompensada.

Comenzó a andar entre la niebla que cubría el pueblo de Robregordo, y tras unas palabras de su alcaldesa nos pusimos a pedalear. Pista forestal a la izquierda y a pedalear como si no existiese un mañana. Ninguno nos queríamos descolgar tan pronto, había que demostrar que todas esas horas que pasamos montados en las burras sirven para dejar el pabellón bien alto. A pocos km de salir por la pista una subida que nos iba a ir llevando poco a poco hacia la cima de la horizontal, subida en la que  ya se va  descubriendo el encanto que tiene esta parte de Madrid tan desconocida y poco explotada.  Las postales que  íbamos descubriendo eran cada vez más espectaculares, un mar de nubes que escondían todo atisbo de civilización y un grupo numeroso de ciclistas, coincidíamos entre las pistas serpenteantes, húmedas y rodeadas de árboles, en los maravillosos parajes por los que estábamos ciclando, eso sí, a unas velocidades que te hacian ir “haciendo la goma” a la voz de ¡cuidado agua!, ¡cuidado setero!.  

A cada aviso se aceleraba más la marcha, sobre todo a los que más atrás nos situábamos. La verdad es que yo iba entre sorprendido y entusiasmado por la experiencia que estaba viviendo, no tenía nada que ver con las excursiones domingueras con los compañeros de afición. Tenía una mezcla de entre competición y descubrimiento de nuevos parajes que estaban ahí desde hace mucho, mucho tiempo, pero que sólo unos pocos han sido capaces de ponerlos a andar para uso y disfrute, en esta ocasión, a unos que, como yo, somos unos privilegiados por ser los pioneros de este proyecto.  

Los kilómetros caían rápidos y veloces y todos a una como los de Fuenteovejuna, nos íbamos acercando al final de la horizontal por pistas rápidas que iban descendiendo rápidamente, casi volando, a pueblos de Lozoya, donde estaba colocado el segundo de los avituallamientos  a casi 12 Km de la meta. Pero no iba a ser este un final placentero y descansado, tenía una chincheta importante que nos puso a cada uno de los allí presentes en nuestro sitio haciéndonos sacar lo mejor que teníamos cada uno guardado en nuestras piernas para poder ya, con todo metido y bien aferrados a nuestras monturas, subir un desnivel importante manteniendo a duras penas el equilibrio para no ser descabalgado. De esas subidas que te hacen creer en todo lo creíble, cortas pero duras, y que, como toda película que se precie, tienen un final feliz: la recompensa de finalizar para poder tirarte hacia la meta en Rascafría como alma que lleva el diablo no sin antes pasar por los pueblos a orillas del pantano, Pinilla, Alameda, Oteruelo del Valle, hasta llegar al mencionado Rascafria, fin de la primera etapa.

Segunda etapa

El sábado también amanecía un poco frio y cubierto de niebla, más densa y con un ligero chisporroteo que nos acompañaba en el briefing y las explicaciones de la organización, minutos antes de dar el comienzo a esta prometedora ruta ciclista y no por conocida menos hermosa.

Se dio la salida y como en las películas del oeste con las que crecimos y, si como del séptimo de caballería se tratase, sonaron las cornetas a arrebato. Mal comienzo para la elite en forma de rotura de cadena que nos daba un poco de vidilla al resto. Pero como si de la f1 se tratase en  nada y menos cadena reparada y unos minutos más tarde en cabeza para tirar a tope en esas primeras rampas que nos llevarían a Morcuera por una pista ancha típica de los puertos con largas zetas rodeadas de árboles y cerradas por la niebla densa y espesa que para los que no conocían la zona eran dignas de ser contempladas como se merecía.

Coronamos Morcuera y tocaba ya un sube y baja hasta Canencia donde se situaba el primero de los avituallamientos. Un rápido reponer de fuerzas, líquidos y sensaciones y a bajar tocaba por un sendero técnico y pedregoso,  tramo del GR10, en el que había que hacer uso de técnica y, como me dijo un “carretero” (que hay que ver cómo bajaba), para descerebrados, que nos acercaba a Bustarviejo y posteriormente a las subidas hacia el medio celemín para tirarnos lo más rápido posible por la partes traseras de la Sierra de la Cabrera.

Bajadas por pistas rápidas que nos llevarían al segundo de los avituallamientos para reponer fuerzas para los últimos km, estos ya sin la sorpresas del día anterior en forma de chincheta, pero sí de unos senderos rápidos y con buenos saltos hasta llegar a las inmediaciones del pueblo de Torrelaguna, atravesando carreteras ciclistas como “la trampa”, carretera secundaria entre la Cabrera y Torrelaguna  con fuerte pendiente y muy buen asfalto, subida por camino pedregoso hacia las instalaciones del Canal de Isabel II y descenso rápido hasta la plaza principal de Torrelaguna, con su ayuntamiento y su iglesia recibiendo a los ciclistas.

Tercera etapa

El domingo tocaba madrugar más, 6.00 para desayunar y la salida a las 8.00 briefing y a rodar. El tiempo era mejor, no había niebla pero sí algunas nubes  y un recorrido más largo que en las dos primeras etapas, pero las ilusiones y ganas de rodar eran las mismas que en los días anteriores. Salida y paseo por las calles estrechas y adoquinadas de Torrelaguna, camino hacia Patones de arriba por el camino del canal, subidas y bajadas  sorteando  las tuberías, bajada técnica y otra vez a subir buscando en este caso el paso hacia la parte baja del recorrido. Atravesamos la carretera que va hacia la presa del Atazar y bajada rápida en busca del cauce del río.

Tras pasar por la pasarela estrecha se acaba el llaneo y se adentra uno en un senderillo estrecho y técnico lleno de árboles que nos va subiendo entre piedras a las pistas. Sendero precioso, en el que hay que desmontarse en su parte final para sortear las piedras de mayor tamaño. Una vez terminado el sendero y ya adentrados en las pistas, más de lo mismo, no por ello menos interesante ni menos atractivo, todo lo contrario, cada vez las postales son más espectaculares, zonas con árboles, y zonas más peladas pero que nos van dejando unas imágenes que no sirve de nada que intente explicarlas, hay que vivirlas.

Hay que reconocer que el esmero con el que la organización se ha tomado este proyecto nos está dando a conocer una parte de la sierra madrileña, la norte,  desconocida para muchos, de una belleza para la práctica de nuestro deporte que no sé si es mejorable en la sierra madrileña. Sale de lo ya súper explotado de la sierra madrileña, noroeste;  y se adentra en una zona prácticamente virgen, sin tráfico, sin ruidos más allá de los propios de la naturaleza  y sin transistores a todo volumen y sobre todo y más importante, sin basuras y residuos de restos de fiestas  y desparrames.

Pistas y más pistas, subir y subir, bajadas técnicas y la llegada reconfortante al segundo avituallamiento, carga rápida y a seguir adentrándonos entre arboles por más pistas  casi vírgenes, vistas asombrosas tanto a derecha como a izquierda hasta que ya en la lejanía se vislumbran los túneles de Somosierra, es en estos instantes en los que te debates entre las ganas de acabar la etapa y la tristeza de que esta aventura termine.

Espero que sea un “PEQUEÑO” parón hasta el inicio de la edición 1 de esta carrera,  a la que le auguro un gran futuro por muchos motivos, no sólo por la motivación de los organizadores, y su buen y bien hacer sino también por la belleza  del trazado, variando con subidas y bajadas, técnicas, rápidas y muy bien decoradas por la naturaleza. LARGA VIDA PARA SIERRA NORTE BIKE CHALLENGE Y GRACIAS POR CONTAR CONMIGO PARA SER UN PRIVILEGIADO DE ESTA YA FINALIZADA EDICIÓN 0.


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