Y si nos dejan montar en bici ¿qué pasaría?

En plena crisis del coronavirus, Francia y Bélgica permiten practicar deporte, concretamente paseos para montar en bici o correr. ¿Se enciende una bombilla en mitad del túnel, esperando a ver la luz del sol al final, dentro de unas semanas (o meses)?

Héctor Ruiz

Y si nos dejan montar en bici ¿qué pasaría?
Y si nos dejan montar en bici ¿qué pasaría?

Los beneficios de romper el encierro y que nos dé el aire fresco de la calle, casi más que a nivel físico, son innegables a nivel mental. Además de ser beneficioso para determinadas patologías. Por ese motivo Italia, un país con una cultura y un temperamento bastante parecido al de España, decretaba hace algo más de una semana que “el deporte y las actividades físicas desarrolladas al aire libre están admitidas exclusivamente a condición de que sea posible mantener la distancia interpersonal de un metro”, una vía de escape para la situación que se vive en ese país y que en el nuestro vamos siguiendo paso tras paso. Los deportistas profesionales además, hasta ahora tienen permiso para ir a las instalaciones deportivas para seguir sus entrenamientos de la forma más cotidiana posible, dada la situación. Aunque en las próximas horas podrían ver cómo este “privilegio” se cancela, ya que se está aprovechando para desoír la orden fundamental de quedarse en casa para evitar contagios y sobresaturar los servicios hospitalarios en caso de accidente, llenándose los caminos y parques con más deportistas de lo recomendable.

¿Y EN ESPAÑA?

Y si nos dejan montar en bici ¿qué pasaría?

Las medidas tomadas por nuestro gobierno están siendo más estrictas que las de los países vecinos (en contra de lo habitual) y está totalmente prohibido cualquier tipo de actividad o deporte. Todos sabemos de sobra a estas alturas qué se permite y qué no. Aún no hemos cumplido ni la primera semana de confinamiento y ya hay propuestas oficiales para intentar que el Gobierno autorice la práctica deportiva al aire libre en solitario, argumentando ese bienestar y refuerzo inmunológico que aporta el deporte. En www.change.org hay abierta una recogida de firmas lanzada por un enfermero aficionado a la bicicleta. El ciclista profesional Gorka Izaguirre ha alzado la voz en los medios, explicando la situación y la incertidumbre que existe sobre si pueden salir a entrenar a la calle o no. Y el mismísimo Pedro Delgado ha secundado sus palabras y se ha manifestado a favor de que un ciclista profesional (no perdamos de vista esta palabra) pueda realizar su rutina en solitario. Es su trabajo, al fin y al cabo. Pero el mismo Perico también deja claro que quienes no somos profesionales nos podemos quedar en casa que no nos va a pasar nada.

Si a la ecuación de información y desesperación diaria añadimos que la actuación del Gobierno y su postura no es del agrado de todos como cabría de esperar en una crisis de este nivel –no vamos a entrar aquí a debatir los detalles-, la solidez de muchas de sus medidas tomadas se tambalea en la cabeza de algunos aficionados al ciclismo cuando echan de menos dar pedales y el aire del campo. Hay quien ha asumido a la primera las normas y las cumple. Hay quien las está cumpliendo pero las cuestiona. Y quien las entiende pero no las cumple.

¿Montar en bici -o cualquier otro deporte- es imprescindible en este momento? Este podría ser el núcleo de la cuestión. Desde el primer momento se ha apelado al sentido común para que limitemos nuestros movimientos fuera de casa a lo estrictamente necesario. Aunque ya sabemos que este sentido no siempre es tan común, el Whats App y las noticias se encargan de recordarnos día tras día que hay mucha gente dispuesta a esquivar las normas. Ya lo vimos el primer día de encierro, con muchas imágenes de ciclistas siendo cazados y multados.

No parece que vaya a suceder en España, al menos por ahora, pero ¿y si permitieran montar en bici apelando a que lo hagamos de forma controlada?, ¿conseguiríamos alcanzar una armonía entre pedalear y respetar los límites o acabaríamos desbordando los caminos de bikers?

Desde BIKE solo podemos recomendar que guardemos las ganas y energías para cuando la situación mejore y por fin podamos salir a pedalear. Marchas y carreras tendremos muchas para quitarnos la espina clavada. #yomequedoencasa

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