En estos días que vivimos parece inminente e inevitable la llegada de las ruedas de 32” al mountain bike, y, como era de esperar, hay opiniones de todo tipo, más acaloradas o más tranquilas. Si al final todos aceptamos en su momento las ventajas de pasar de las ruedas de 26” a las de 29”, también hubo mucho debate entonces, ¿por qué no íbamos a seguir intentando aumentar aún más su tamaño? ¿No encontraríamos nuevas ventajas? ¿Y después de las 32”, ya pararemos?
Muchas preguntas de las que por ahora hay sin duda más opiniones que certezas y fundamentos. A falta de empezar a poner a prueba las primeras bicis de serie de 32”, sea cuando sea cuando lleguen, nosotros hemos querido aprovechar la ocasión de ir un paso más allá con la peculiar bici de rueda de 36” que traemos a estas páginas, y en esta ocasión lo hacemos de la mano de su autor, Jose Vicente Gisbert, con el que pudimos montar con este prototipo, y charlar un rato. No te pierdas la entrevista donde Jose Vicente nos cuenta cómo fue el reto de construir esta bici; antes os queremos contar cómo fue la experiencia de probar esta bici.
Se trata de un prototipo construido de manera artesanal con tubería de acero, a la antigua usanza, y para poder construirla el artífice tuvo que “tirar” de lo poco que había disponible en el mercado a nivel de componentes, sin apenas margen para elegir las piezas o materiales más ligeros. Sin prácticamente fibra de carbono a la vista, es normal que la bici sea, además de por su tamaño general, bastante pesada, lo que hay que tener en cuenta a la hora de valorar las sensaciones que transmite.
Tampoco hay suspensiones, ni delante ni atrás, aunque sorprende la capacidad de absorción, por pura flexión, que consigue su horquilla de acero. Sea como sea, no es a lo que estamos acostumbrados en este aspecto, cuando ya casi no podemos concebir hoy en día una MTB sin suspensiones, ni siquiera en la rueda delantera. Con todo ello, la experiencia de montar en esta bici nos trasmite unas sensaciones que podemos pensar que serán como llevar al extremo lo que significa aumentar el tamaño de rueda.

Es cierto que hay una evidente torpeza en las zonas más reviradas y a menor velocidad, y la dificultad en arrancadas crece claramente, la bici es bastante más difícil de arrancar. Por otra parte, al respetarse bastante bien las distancias en cuanto a los puntos de apoyo manos-sillin-pedales es sorprendente que te adaptas muy rápido a la bici, y es muy sorprendente comprobar cómo la bici pasa por encima de las dificultades del terreno a pesar de no tener suspensiones ni un balón generoso en los neumáticos.
A modo de resumen podríamos decir que, para una estatura media, aquí hay demasiado tamaño de rueda, porque las ventajas de la bici no compensan sus desventajas, cuando hablamos de un uso MTB medio (si es que fuera posible definir eso), aunque sí podemos asegurar que con una bici así más ligera “volaríamos” en tramos de alta velocidad y sin curvas.
Otra cosa que nos sorprendió al montar en esta 36” es lo rápido que nuestro cuerpo es capaz de adaptarse. Si como decíamos, pasar de la 29” a la 32” fue sorprendentemente fácil, tal vez porque sentimos la bici muy estable, la “vuelta” a las 29” fue casi traumática, con una sensación de montarnos en una bici de niño, nerviosa e ingobernable, en apenas una hora montando ya casi nos habíamos olvidado de las sensaciones que transmite una 29”… una sensación que, obviamente, desapareció al poco rato.
Así pues, personalmente os puedo decir que ya estoy deseando podemos probar las primeras unidades de una bici de 32” ligera, geométricamente adaptada y con componentes de nivel, aunque sin olvidar nunca que lo que más importa, lo que importa de verdad, son los caminos que elijamos, siempre mucho más que las bicis que llevemos debajo de nuestro trasero.
Como se aprecia, un mayor tamaño de ruedas supone un problema a la hora de su transporte. Uno de los contras más escuchados en el debate sobre la llegada de las 32”.
POCA BROMA
Hablamos con su autor, Jose Vicente Gisbert
Jose Vicente Gisbert fue parte del equipo de la revista BIKE en sus inicios. Hoy forma parte del equipo de pruebas de Ciclismo a fondo además de ser también colaborador en BIKE. Hace unos años, cuando se empezaba a hablar de las ruedas grandes, Jose Vicente decidió comprobar si podrían tener alguna ventaja en el mountain bike, y empezó a masticar la idea de construir lo que finalmente fue la bici que tenemos en nuestras manos, una bici con ruedas de nada menos que 36”, bautizada como Arregui Velázquez 36”.
Cuéntanos, Jose, ¿por qué decidiste montar esta bici?
Fue sobre todo curiosidad. En 2007, en un viaje a Países Bajos, vi aparcada en la calle una bici que me llamó mucho la atención por sus ruedas gigantes, y que nunca había visto antes. Busqué información, descubrí que era una Cocker Monster Cruiser de 36", una bici de ciudad, y me propuse montar una, pero de montaña.
¿Cuánto hay de broma y cuánto de experimento?
Más que una broma, fue un reto bastante en serio para ver si era capaz de construirla. Y experimento tampoco, ya que cuando tuve la idea realmente ya había bicis de 36, aunque muy pocas; ya conocía dos marcas que las fabricaban (DirtySixer y TrueBikes), y también la que vi en Países Bajos, de la que no encontré apenas información.
Antes de entrar en detalles técnicos, tengo que decirte que después de montar con ella un rato me ha sorprendido lo rápido que te adaptas a ella. Como concebiste la geometría de esa bici, ¿fue sólo cosa tuya o Arregui Velázquez puso de su parte?
El mérito es del constructor, Andrés Arregui. Di a Andrés las medidas de mi mountain bike de 29" y él las adaptó a la geometría de una 36" intentando mantener los mismos puntos de apoyo del manillar, sillín y pedales.
Imaginamos que esta bici fue un gran desafío técnico, empezando por conseguir unas ruedas de este tamaño, explícanos…
Las ruedas son de monociclo gigante. Compré las cubiertas, llantas y radios en una tienda madrileña de malabares. Los bujes son unos normales para MTB. Para montarlas sí que hubo alguna dificultad, al centrador y el aparaguador tuve que añadirles unas pletinas de aluminio para hacerlos más largos, porque tal como eran de serie no alcanzaban.

Y para construir el cuadro…
Como te comentaba, me puse en contacto con Andrés Arregui, un constructor artesano de cuadros que ya conocía de otro proyecto, le comenté el reto de la bici de 36", le gustó... y a partir de ahí comenzó el proceso más o menos igual que el de un cuadro y horquilla normales. Eso sí, el cuadro, al ser mucho más grande, necesitó un Jig, o soporte, la herramienta que se necesita para ensamblar los tubos, de un tamaño más grande y hacer algunos inventos para llevarlo a cabo.
Desarrollos, frenos, ¿qué cosas hay que cambiar con una bici con estas ruedas?
El plato tiene que ser mucho más pequeño (lleva uno de 30 dientes) para compensar el tamaño de las ruedas, el casete es un 10-50 (cuando la construí no había 10-51, ni 10-52). El resto del grupo (incluso los bujes) y los componentes son los mismos que el de una mountain bike convencional. Como curiosidad, la cadena es la Eagle con más eslabones que había, y no tuve que quitar ninguno, llegó justa.

Lo que resultaba muy difícil es conseguir suspensiones para una bici así, ¿crees que el tamaño de rueda grande permitirá tener suspensiones de menos recorrido?
¡Sí que hay! Un modelo de 36" de TrueBikes tiene una horquilla Intend invertida, pero eleva aún más el manillar y el peso total de la bici. Con respecto a si se necesita menos suspensión, no te podría decir, al no llegar a probarla con horquilla de suspensión, pero pienso que le vendría bien una, a pesar de lo que te digo de elevar la parte de delante y el peso.
Llevas ya unos años pudiendo montar con esta bici, y puedes tener una idea más clara de lo que favorece y lo que perjudica aumentar tanto el tamaño de rueda en la conducción…
A favor: mantiene muy bien la velocidad por el efecto giróscopo, la inercia, y es bastante estable. En contra: es muy pesada, torpe al trazar curvas y le cuesta acelerar.

Imagino que cuando has ido con esta bici te habrás encontrado gente sorprendida, y muchas preguntas, ¿no?
Sí, es verdad, la que más escucho es... "¿cuántas pulgadas tienen esas ruedas?". Cuando te ven de frente pasa más desapercibida, pero cuando te ven de lado la gente alucina, enseguida se nota que hay algo raro ahí…
Han pasado unos años desde que construiste esta bici. Si ahora mismo volvieras a hacerla, ¿qué cosas cambiarías?
El ángulo de dirección está muy tumbado, yo la haría un pelín más vertical, también para reducir la distancia entre ejes, porque la bici es larguísima. Creo que así la bici sería un poco más ágil, mejor.

Pasar de 29 a 36” parece un gran salto. Con tu experiencia con esta bici, ¿crees que las ruedas de 32 pueden ser el tamaño perfecto? ¿Para todo y para todos?
Aunque tengo esta bici de 36”, de 32” no he probado ninguna, así que no puedo opinar con esa experiencia. Aún así creo que dependerá de dónde la utilicemos será más eficaz que una 29" o no. Si hay muchas curvas, aceleraciones y frenadas... creo que será peor la 32". También la estatura influye bastante, los ciclistas más altos se adaptarán mejor.
Después de las 32”, ¿Crees que acabaremos viendo producciones en serie de bicis 36” o esto ya es demasiado?
Ya las venden en serie, pero son para ciclistas muy altos, de 2 metros en adelante. Dirtysixer (una marca estadounidense) tiene bicis de 32 y 36" y es conocida por fabricar bicis para jugadores de baloncesto, incluso tienen eléctricas y de enduro. Los eslovenos de TrueBikes sí disponen de modelos para ciclistas altos, pero no tanto. Sin embargo, amodo de resumen, y en mi opinión, creo que 36” para una bici MTB y competición, yo no lo veo.
Probamos la MTB con ruedas de 36", las 32" se nos quedan pequeñas...







