El histórico grupo neerlandés de bicicletas Accell Group, donde a lo largo de su historia se han encontrado marcas como Haibike, Winora, Lapierre, Koga, Batavus, Raleigh y XLC (accesorios), aparte de un buen número de marcas distribuidas, cambia de manos. Las entidades financieras que sufragaron la adquisición por parte de KKR han acordado una quita parcial de la deuda y han convertido parte de los préstamos en capital, asumiendo así la propiedad del grupo.
Como resultado, KKR abandona el accionariado tras una operación que en el sector del capital riesgo ya se califica como una de las mayores pérdidas recientes en Europa. Las estimaciones podrían calcular el impacto en torno a los 1.200 millones de euros, según publica Bloomberg.
La reestructuración incluye nueva financiación para estabilizar el negocio y reducir significativamente el endeudamiento acumulado en los últimos años, marcado por la caída de la demanda tras el auge postpandemia. Recordemos que el grupo inversor KKR (Kohlberg Kravis Roberts) es una firma de inversión global estadounidense, líder en capital privado (Private Equity), que gestiona múltiples clases de activos, incluyendo energía, infraestructuras, bienes raíces y crédito. Conocida por sus adquisiciones apalancadas, KKR se sitúa entre las mayores firmas de capital privado del mundo.
El CEO de Accell Group, Jonas Nilsson, valoraba estos cambios de forma positiva en un comunicado: "Con esta nueva financiación y reducción de la deuda, estamos dando un paso importante en nuestro viaje de transformación y ahora podemos centrarnos en dar forma a nuestro futuro a largo plazo. Accell es una empresa extraordinaria, con una posición única en el mercado europeo de la bicicleta".
Jonas Nilsson en la Cumbre de la Industria del Cilclismo en Europa.
"Después de dos años de duro trabajo, estamos muy avanzados en nuestros planes para transformar fundamentalmente el negocio. Queremos agradecer a KKR por su importante apoyo y compromiso como accionista responsable a lo largo de su propiedad. El negocio se encuentra en una posición mucho más fuerte como resultado del apoyo de los accionistas, y este nuevo acuerdo es un hito importante para lograr el potencial emocionante de nuestra cartera de marcas icónicas".
Accell Group ha realizado en los últimos tiempos diferentes operaciones para aliviar su presión económica, todas derivadas de la crisis post pandemia que ha azotado el sector de la bicicleta, con el cierre o venta de instalaciones en Alemania u Holanda, y el traslado a otras plantas de producción en países con menor coste de mano de obra como Hungría.
LA CRISIS EN LA INDUSTRIA CICLISTA
La operación no solo afecta a uno de los mayores grupos europeos del sector, sino que lanza un mensaje claro sobre la situación actual de la industria. Tras el boom de ventas vivido entre 2020 y 2022, el mercado sufrió un brusco ajuste, cuando muchos expertos analistas confiaban en un aterrizaje suave tras un gran pico de ventas, que finalmente no fue así: La parada brusca de ventas provocó el exceso de inventario, caída del consumo, presión promocional y deterioro de márgenes que hoy en día sigue sufriendo el sector.
Accell Group, propietario de marcas de referencia en el mercado europeo, se convirtió solo en uno de los casos más visibles de ese giro de ciclo. La elevada carga financiera derivada de su compra apalancada por KKR limitó su capacidad de maniobra en un entorno de tipos de interés más altos y demanda debilitada. En el ámbito del Private Equity (inversiones a empresas privadas no cotizadas), la operación se interpreta como un ejemplo de los riesgos de las adquisiciones con alto endeudamiento en sectores cíclicos. La pérdida para KKR evidencia cómo el cambio de contexto macroeconómico puede erosionar valor con rapidez.
Sin embargo, la situación de Accell Group no es única, y algunas de las grandes empresas del sector buscan una salida airosa a un evidente reajuste del mercado. Como en anteriores crisis del sector, una de las posibles soluciones es dejar entrar en el accionariado de determinadas marcas a fabricantes asiáticos con los que se ha concebido una deuda que bloquea la normal relación de cliente-proveedor.
Pongamos un caso práctico. Ante una ingente deuda, el fabricante de origen bloquea la entrega de una mercancía que espera el mercado occidental para su consumo, mientras que en occidente se amontonan unidades de otro producto de la misma marca que no tiene salida en el mercado por no adaptarse a la demanda. Resultado, bicis inmovilizadas en las diferentes fases de producción y venta, y un bloqueo financiero en el que la fortaleza suele estar de parte del fabricante asiático.
Solo la llegada de una fuerte inversión puede desbloquear una situación como esta, algo que no siempre ocurre. La llegada de grupos inversores ha servido de flotador a marcas de reconocido prestigio, ya sea entrando en el capital por primera vez, o con una aportación adicional como fue el caso de Scott por parte del grupo coreano Youngone, un gigante surcoreano dedicado al equipamiento deportivo y de actividades al aire libre (fabricante de ropa y equipos), que adquirió una participación mayoritaria del 50.1% en Scott Sports en 2015, y más recientemente, a principios de 2025, tras una serie de disputas legales y arbitrajes, Youngone pasó a tener el control casi total de la compañía, alcanzando cerca del 97% de las acciones, tras haber inyectado más de 240 millones de dólares.
Una de las grandes marcas norteamericanas de reconocido prestigio, ha sido durante meses tema de conversación entre los profesionales del sector tras los insistentes rumores que la colocaban en la órbita de Giant Group quienes, por cierto, anunciaban los primeros datos de 2026 con una caída del 21,6 % en los ingresos de enero. Y al respecto de su posible interés sobre una de las marcas más internacionales, finalmente todo parece indicar que una inyección de capital norteamericano ha reconducido la situación, y quedará en manos de capital estadounidense, aunque no todo está dicho mientras la crisis permanece y las ventas se siguen sustentando en precios basados en ofertas y escaso o nulo margen de beneficio.
Esta situación es la que llevó a la bancarrota a YT Industries, que no pudo sobrellevar la bajada de ventas, pese a que ya contaba con capital externo. Markus Flossmann, fundador de la marca en 2007, ha recomprado la compañía tras su periodo de insolvencia en Alemania, una situación en cierto modo parecida a la actual de Accell, salvando las distancias, al retirar el grupo inversor la financiación a la compañía. Otro caso de movimientos financieros, sin salir de nuestro país, ha sido Rotor Bike Components, quienes en octubre de 2024, creaban una alianza estratégica con la participación en su accionariado de la empresa china Lanxi Wheeltop, fabricante especializado en transmisiones. Esta alianza "Busca potenciar su expansión en Asia y mejorar su competitividad global", en su versión oficial.
Esta situación de ralentización en las ventas ha provocado que el gigante del sector en componentes Shimano haya sufrido desde 2022 una serie de ejercicios con un crecimiento nulo o en bajada, hasta que en 2025, han vuelto a crecer en ventas dentro de su división ciclista con un aumento del 2,7% respecto a 2024, aunque con un menor margen de beneficio. Como espejo en el que mirarse que es, la situación de Shimano es siempre un buen indicativo de cómo está el sector.
Incluso marcas que su crecimiento exponencial en la última década les había llevado a posicionarse entre las grandes como es el caso de la alemana Canyon, han visto como diferentes efectos en cadena les han llevado a hacer un severo reajuste de su plantilla. Recientemente la empresa confirmaba un plan de reducción de plantilla que podría afectar a hasta 320 empleados, casi el 20 % de sus empleados a nivel mundial, como parte de una reestructuración para adaptarse a un mercado ciclista en transformación y una situación económica más exigente.
Pocas empresas se salvan de la enorme dificultad financiera actual. A finales de 2025, y aunque la famillia Campagnolo ha reafirmado su compromiso económico y de futuro, se anunció una reducción del 40% en costes laborales y la eliminación de unos 120 puestos de trabajo en la planta de Vicenza, su sede central.

SRAM es una de las pocas marcas que ha sorteado la crisis con relativo éxito. La empresa de Chicago reportó una recuperación en sus ingresos en 2025, después de la corrección del "boom" de ventas por la pandemia (que causó caídas en 2023-2024). Aunque como empresa privada no publica sus cuentas exactas, informes de 2024-2025 estiman sus ingresos anuales en el rango de 625 millones a unos 850 millones de euros. Moody's mantuvo la calificación de deuda corporativa en B1 con perspectiva estable en enero de 2026.







