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Además de proporcionar estabilidad en la zona pélvica, una de las principales funciones de los glúteos es la de la extensión de la cadera. Por ese motivo, es un músculo que interviene en el pedaleo especialmente en la primera fase del movimiento, desde las 12 hasta las 16h, según las manecillas de un reloj. En esa fase del movimiento es cuando mayor rango de extensión de cadera se produce.
Por otro lado, los isquitibiales son unos potentes músculos que parten desde la zona de los isquiones, en la pelvis y se fijan en la tibia, de ahí su nombre. Su principal acción es la de flexionar la rodilla y extender la cadera, con lo que cuanto más importantes sean estas dos acciones en el pedaleo, más intervendrán estos músculos. De hecho, su princiopal actividad en el pedaleo se produce en la fase de recobro de la piernas, entre las 19 y las 21h de las manecillas del reloj.

Conociendo su función, es fácil entender como estos dos músculos, de la cadena posterior de musculatura de las piernas, intervienen de manera más importante de lo que pensamos en el pedaleo y lo hacen, especialmente, en aquellas fases en las que el cuádriceps pierde protagonismo o, por la biomecánica, se activa menos.
POSICIONES QUE LOS INHIBEN
Sobre la bici existen ciertas posiciones que reducen la activación muscular en la cadena posterior, es decir, en los glúteos y los isquitibiales ¿Qué quiere decir esto? Pues que según como estemos pedaleando en la bici estamos perdiendo capacidad de activar estos músculos, con lo que, de alguna manera, estamos perdiendo rendimiento.
Una de ellas es colocar el sillín demasiado alto respecto a nuestras características. Esta circunstancia reduce la necesidad de extender la cadera en las primera fase del pedaleo, con lo que de alguna manera está inhibiendo la acticvación del glúteo y del isquitibial. Esto provoca que se active más el cuádriceps, pero en cualquier caso, que se produzca menos fuerza global aplicada por estos tres grupos musculares. En otras palabras, si se potencia la actividad del glúteo y el isquitibial podríamos aplicar más fuerza sobre el pedaleo de manera global.
La colocación de las calas o el retroceso o avance del sillín pueden condicionar también esta repartición de fuerzas requerida o activación de cuádriceps, isquitibiales y glúteos, siendo el mayor avance del sillín y adelantamiento de las calas lo que más activa al cuádriceps e inhibe al isquitibial y glúteo y viceversa, el mayor retroceso del sillín y retraso de las calas lo que activa más al glúteo e isquitibial y desinhibe al cuádriceps. En todo caso, la solución pasará por encontrar el punto de equilibrio entre los dos extremos y que en cada biker será distinto, en función de sus características. Para ello, un estudio biomecánico es la mejor opción.








