Algo se puede hacer, pero poco. Se puede bajar ligeramente la presión, pero muy poco, porque en la montaña el terreno es muy cambiante, y nunca sabes cuándo va a aparecer una piedra o una raíz en la que puedes tocar llanta y cortar el neumático. También depende mucho del barro que pises, si en tu zona es más del tipo arcilloso y pegajoso, o del líquido donde se hunde la rueda, y de si encuentras barro desde que sales hasta que vuelves. En estos casos es más importante el dibujo o patrón del taqueado, y el tamaño o balón del neumático.
Para barro pegajoso debes buscar un dibujo de tacos altos y muy separados, para favorecer la expulsión de los pegotes de barro. También es conveniente un balón más estrecho, para que “atrape” menos cantidad de barro y no nos bloquee el avance. Si sólo te topas con tramos de barro en ciertos puntos de la ruta, puedes optar por un neumático mixto, con tacos de altura media y separación moderada, y con una medida de balón normal, lo que te va a asegurar un buen agarre en general.
