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Scott Addict Gravel 2027. Más gravel

Scott renueva por completo su Addict de Gravel para 2027 con una bicicleta preparada para afrontar todo tipo de rutas. La hemos conocido y probado en la Selva Negra, donde pudimos comprobar de primera mano qué ofrece esta nueva generación.

Texto: Sergio Lorenzo / Fotos: Daniel Geiger

10 minutos

Scott Addict Gravel 2027

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El Gravel lleva tiempo demostrando que ha llegado para quedarse y, sobre todo, que no existe una única forma de entenderlo. Para algunos es competición, para otros largas rutas lejos del asfalto y para muchos simplemente una manera diferente de disfrutar de la bicicleta. Todas estas formas de entender el Gravel también hacen que las bicis tengan que adaptarse a diferentes tipos de rutas, terrenos y usuarios.

Del 14 al 16 de julio tuvimos la oportunidad de viajar hasta la Selva Negra, en Alemania, para conocer de primera mano la nueva generación de la Addict Gravel de Scott. Un pequeño grupo de medios fuimos de los primeros en verla y, también, en poder probarla. Scott no podía haber elegido un escenario más apropiado, los alrededores del Lago Titisee, entre bosques, caminos de tierra, pistas rápidas y senderos técnicos.

Probamos la nueva Addict Gravel en la Selva Negra.

Allí pudimos comprobar qué hay detrás de una bicicleta que, aunque mantiene el nombre Addict Gravel, cambia de forma importante respecto a la generación anterior. Más espacio para neumáticos más anchos, una geometría actualizada, mayor capacidad de absorción y numerosas soluciones para llevar sobre la bici lo necesario dejando libres los bolsillos del maillot.

Así de bien luce la nueva Addict Gravel, Scott siempre marcando estilo a nivel de diseño y colores.

Porque si hay una idea que se repite durante el desarrollo de esta nueva Addict Gravel es precisamente esa, intentar que llevemos menos cosas encima y que la propia bicicleta se encargue de buena parte del trabajo.

 

UNA GRAVEL PENSADA PARA DISFRUTAR

Scott no ha querido desarrollar una bici exclusivamente para competir o, por el contrario, solamente para hacer bikepacking. La idea está en un punto intermedio, una bicicleta capaz de afrontar una ruta larga, un entrenamiento, una salida rápida después del trabajo o varias jornadas explorando caminos sin tener demasiado claro dónde vamos a terminar.

Ágil y segura cuando el terreno cambia, en Alemania no solo montamos por psitas lisas.

La nueva Addict Gravel comparte rasgos con la Addict de carretera, apreciándose en la posición de conducción, que busca ofrecer una postura cómoda y equilibrada, pero sin renunciar a una respuesta ágil cuando el terreno cambia.

La nueva Addict Gravel comparte rasgos similares con la Addict de carretera, podrás pasar de una a otra sin notar el cambio.

Una de las grandes novedades de esta generación está precisamente en lo que podemos hacer con los neumáticos. El cuadro admite hasta 57 mm de paso de rueda y Scott ha diseñado la Addict Gravel para funcionar especialmente bien con cubiertas de 50 mm. De hecho, es con esta medida con la que pudimos probarla en Alemania.

Paso de rueda de hasta 57 mm, para poder montar neumáticos de gran balón.

Es un salto importante respecto a lo que tradicionalmente entendemos por una gravel rápida. Aquí ya no hablamos únicamente de caminos de tierra compactos. La Addict Gravel deja abierta la puerta a terrenos más rotos y, según Scott, incluso es compatible con neumáticos de MTB de 2,2 pulgadas.

Para conseguirlo, uno de los detalles más llamativos está en las vainas, extremadamente finas en su sección más estrecha, donde alcanzan apenas 8,5 mm. Una solución que permite ganar espacio para el neumático sin que la parte trasera pierda ese aspecto limpio y compacto que la caracteriza.

Las vainas son más estrechas para ganar espacio para los neumáticos.

 

MÁS CÓMODA, MÁS CONTROLADA

Pero aumentar el paso de rueda no era suficiente. Si algo nos quedó claro durante la presentación es que Scott ha trabajado especialmente en la comodidad de su nueva Addict Gravel. Además, incorpora una serie de soluciones destinadas a que el cuadro y los diferentes puntos de contacto trabajen con el terreno. La horquilla, por ejemplo, cuenta con unas patas cuya curvatura llama bastante la atención, y un tubo de dirección de menor diámetro, mientras que el nuevo cockpit específico de gravel también participa en esa capacidad de absorción.

En esta imagen se aprecia la gran curvatura de las patas de la horquilla.

Según los datos proporcionados por Scott, todo este trabajo permite aumentar en un 30% la absorción de la parte delantera respecto a la generación anterior.

En la parte trasera el desarrollo es todavía más evidente. La zona del tubo del sillín se ha reducido para permitir un mayor desplazamiento, mientras que los tirantes bajos están diseñados para flexar hacia el exterior y el tubo superior permite una ligera deformación hacia arriba. El resultado es un conjunto que busca filtrar mejor las irregularidades sin necesidad de recurrir a sistemas complejos de suspensión.

Scott cifra en un 60% el aumento de la comodidad trasera utilizando una tija rígida. Incluso si se compara con la anterior generación utilizando su tija de confort, la mejora sigue siendo del 25%.

Flexibilidad del tubo de sillín.

En nuestra unidad de prueba, una Addict Gravel 10, la combinación de neumáticos de 50 mm, el trabajo del manillar y la flexibilidad de la tija conseguía que los kilómetros pasaran con bastante facilidad. En los tramos más rotos no había que pelear constantemente con la bicicleta y, especialmente cuando aumentaba la velocidad, aparecía una sensación de control que se agradece en una gravel.

 

UNA GEOMETRÍA PARA GANAR CONFIANZA

Esta comodidad también se ha conseguido con cambios realizados en la geometría. El stack aumenta 10 mm respecto a la anterior generación, mientras que el reach crece otros 10 mm. A primera vista podría parecer que esto nos llevaría a una posición más larga, pero Scott compensa ese cambio con un cockpit 10 mm más corto.

Geometría de la Addict Gravel de Scott 2027.

El resultado es un frontal más largo, con la rueda delantera más adelantad, que busca aportar mayor confianza cuando circulamos rápido y mayor estabilidad cuando el terreno se complica. Lo interesante es que Scott no ha querido convertir esa estabilidad en una bicicleta lenta de reacciones. Las vainas mantienen una longitud corta, igual que en la generación anterior, y el conjunto conserva un carácter bastante ágil.

Eso fue precisamente una de las cosas que más nos gustó durante la prueba. La Addict Gravel 10 se mueve con facilidad cuando toca subir, cambia de dirección rápidamente y no transmite la sensación de llevar una bicicleta excesivamente larga o pesada.

La Scott Addict Gravel se adapta a todo tipo de terrenos.

Pero es bajando cuando probablemente encontramos su punto fuerte. Con los neumáticos de 50 mm, el apoyo de la rueda delantera y la capacidad de absorción del conjunto, la bicicleta transmite mucha seguridad cuando el camino se estrecha, aparecen piedras o las curvas empiezan a llegar más rápido. La rueda delantera mantiene la trayectoria y permite entrar en las curvas sin esa sensación de estar siempre al límite de perder tracción.

 

TODO LO NECESARIO, EN LA PROPIA BICICLETA

Scott ha buscado evitar llenar los bolsillos del maillot y cargar la espalda con herramientas, cámaras o comida, por eso la Addict Gravel incorpora un espacio de almacenamiento integrado debajo del tubo diagonal, siguiendo una solución que ya hemos visto en otros modelos de la marca como la Spark. El sistema Save the Day queda completamente integrado en el cuadro y protegido frente al barro, el agua y el polvo y en su interior podemos encontrar una cámara, desmontables y una pequeña bomba, todo perfectamente sujeto para evitar ruidos durante la marcha.

Kit "Save the Day" con todo lo necesario para salvarnos de un apuro.

Los extremos del nuevo manillar esconden otras dos herramientas. En uno encontramos una llave T25 y en el otro un kit para reparar neumáticos tubeless. De esta forma, buena parte de las herramientas necesarias para solucionar una avería básica quedan ya integradas en la bicicleta.

Multiherramienta y kit para reparar un neumático integrados en los extremos del manillar.

La bolsa específica para el tubo superior se fija al cuadro mediante tres puntos de anclaje y permite llevar comida, un chubasquero o pequeños objetos que necesitemos tener a mano.

Además, la horquilla incorpora puntos de anclaje para instalar portabidones adicionales. Estos se sitúan en el interior de la horquilla, próximos al tubo diagonal y no en la parte exterior como en otros modelos, con un diseño estudiado para no interferir con el cuadro cuando giramos y conseguir una conducción más lineal y estable, manteniendo una estética limpia y permitiendo diferentes configuraciones dependiendo de la ruta.

 

LIGEREZA SIN OLVIDAR EL GRAVEL

A pesar de que la comodidad y la capacidad para circular por terrenos complicados han sido dos de las prioridades de esta nueva generación, Scott no ha querido renunciar a la ligereza. La gama de la nueva Addict Gravel está disponible con dos construcciones de carbono, HMX y HMF.

Tan solo 794 g para el cuadro de carbono HMX.

La primera representa la opción más ligera y orientada al máximo rendimiento, mientras que HMF busca equilibrar peso, rigidez y comodidad para ofrecer una alternativa más accesible. El cuadro HMX se queda en unos 794 gramos, 75 gramos menos que el de la generación anterior. En el caso del HMF, el peso es de 990 gramos, también con una reducción respecto a su predecesor.

 

UN NUEVO COCKPIT PARA EL GRAVEL

Precisamente en el manillar encontramos otra de las novedades importantes. Scott ha desarrollado un cockpit específico para gravel con un mayor avance hacia delante que mejora el espacio para las muñecas cuando inclinamos la bicicleta en las curvas. Al mismo tiempo, se ha reducido el reach para facilitar el cambio entre la parte superior del manillar y las manetas.

En la presentación estrenamos el nuevo cockpit Syncros IC-R501-CF2 para Gravel.

También se ha trabajado en la posición de las manetas. En lugar de quedar excesivamente abiertas hacia el exterior, mantienen una posición más neutra y alineada con la zona inferior del manillar. La forma de los drops ofrece además mayor apoyo para la palma de la mano y facilita el acceso a las manetas de freno.

Además, el nuevo sistema sigue la línea de integración que estamos viendo en otros modelos de Scott y permite utilizar diferentes componentes Syncros, incluyendo distintas potencias y configuraciones del cockpit. También cuenta con la tija en forma de D compatible con la luz trasera roja magnética que ya vimos en la Scott Addict de carretera e incorpora el cierre integrado de la Addict RC.

Luz trasera roja magnética totalmente integrada en la tija, un plus de seguridad.

 

CINCO VERSIONES PARA UNA MISMA IDEA

La nueva Scott Addict Gravel llega con cinco versiones dentro de la gama: Addict Gravel Premium, Addict Gravel 10, Addict Gravel 20, Addict Gravel 30 y Addict Gravel 40 con tallas desde la XXS hasta la XXL.

Los tres primeros modelos incorporan además el sistema Save the Day y el kit de herramientas integrado en el manillar, reforzando esa idea de llevar lo necesario sin cargar con ello encima.

La versión tope de gama es la Addict Gravel Premium, con cuadro de carbono HMX, junto a una transmisión electrónica SRAM RED XPLR AXS de 13 velocidades, con plato de 42 dientes, casete 10-46 y potenciómetro integrado en las bielas. El montaje se completa con el cockpit integrado de carbono Syncros IC-R501-CF2 y las ruedas Fulcrum Sharq GR Carbon, con neumáticos Schwalbe G-One RX PRO Evolution de 50 mm. Está disponible en color Watery Green y su precio es de 9.499 €.

Addict Gravel Premium Watery Green

Un escalón por debajo encontramos la Addict Gravel 10, que mantiene el cuadro HMX de carbono y el mismo planteamiento de integración, pero apuesta por el grupo SRAM Force XPLR AXS de 13 velocidades, también con desarrollo 42d y casete 10-46, además de potenciómetro. El cockpit integrado de carbono Syncros y las ruedas Fulcrum Soniq GR Carbon forman parte de un montaje que mantiene los neumáticos Schwalbe de 50 mm. Se ofrece en Lupine Grey y Blaze Purple, con un precio de 6.799 €.

Addict Gravel 10

La Addict Gravel 20 es la primera de la gama con cuadro HMF de carbono, aunque mantiene una buena parte del equipamiento de la 10. Monta también SRAM Force XPLR AXS de 13 velocidades, con plato de 42 dientes, casete 10-46 y potenciómetro, mientras que el cockpit pasa a estar formado por manillar y potencia de aluminio Syncros. Las ruedas son las Fulcrum Soniq GR Carbon, acompañadas nuevamente por neumáticos Schwalbe G-One RX PRO Evolution de 50 mm. Está disponible en Watery Black y Mojito Green y tiene un precio de 5.799 €.

Addict Gravel 20

En la Addict Gravel 30 encontramos nuevamente el cuadro HMF de carbono, pero el montaje cambia al grupo SRAM Rival XPLR AXS de 13 velocidades, con plato de 42 dientes y casete 10-46. También utiliza cockpit de aluminio Syncros y ruedas Syncros Capital GR 35 CF II, manteniendo los neumáticos de 50 mm. Está disponible en Agate Grey y Mulberry Purple, con un precio de 4.299 €.

Addict Gravel 30

La puerta de entrada a la nueva gama es la Addict Gravel 40, que mantiene el cuadro HMF de carbono y apuesta por una transmisión Shimano GRX de 12 velocidades, con bielas de 40 dientes y casete 11-45. El montaje se completa con cockpit de aluminio Syncros y ruedas Syncros Capital GR 25 AL II, junto a los Schwalbe G-One RX PRO Evolution de 50 mm. Está disponible en Carbon Black, Iron Grey y Peach Pink, con un precio de 2.899 €.

Addict Gravel 40

En cuanto a los pesos oficiales, Scott anuncia 7,8 kg para la Addict Gravel Premium, 8,2 kg para la Addict Gravel 10, 8,6 kg para la 20 y 8,7 kg tanto para la 30 como para la 40.

Nuestra unidad de prueba fue precisamente una Addict Gravel 10 en talla M. En nuestra báscula, con pedales, portabidones, la bolsa del cuadro, el kit Save the Day y el ciclocomputador con su soporte, el conjunto marcó 9,07 kg.

 

SYNCROS COMPLETA EL CONJUNTO

Junto a la nueva Addict Gravel, Scott aprovechó la presentación en Alemania para mostrar también varias novedades de Syncros.

Entre ellas encontramos un nuevo cockpit específico de gravel  IC-R501-CF2 de carbono con un reach de 67 mm, drop de 115 mm y un ancho de 360-420 mm con un peso de 290 g, un manillar y potencia de aluminio y nuevos juegos de ruedas, tanto de aluminio como de carbono. Las ruedas de carbono cuentan con un perfil de 35 mm, ancho interno de 30 mm, construcción hookless y radios de carbono, con un peso inferior a 1,5 kg para el juego. Las de aluminio utilizan una llanta de 25 mm de ancho interno y 27 mm de perfil, con un peso de alrededor de 1,7 kg.

Presentación por parte de los ingenieros de Scott del resto de los nuevos productos Syncros para Gravel.

También se presentó una colección específica de gravel que incluye prendas y equipamiento pensados para acompañar a la nueva bicicleta en rutas largas y terrenos variados.

Todo ello sirve para completar el ecosistema alrededor de la Addict Gravel, pero después de tres días en la Selva Negra queda claro que la verdadera protagonista era la bicicleta.

Más información en SCOTT Bikes.

 


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