Según el último barómetro del sector publicado por AMBE y presentado junto al Informe del sector de la bicicleta nos vuelve a dar una visión muy real de cómo están viviendo este inicio de 2026 las empresas, las marcas y las tiendas de bicicletas. A través de sus respuestas, tanto del entorno B2B como B2C, podemos entender mejor qué está pasando en el día a día del mercado, más allá de los números.
Si hablamos de ventas, el comienzo de año está siendo diferente según cada negocio. Hay empresas que notan un ritmo más tranquilo, mientras que otras mantienen estabilidad e incluso empiezan a ver cierta mejora. Además, factores como el tiempo han influido, ya que las primeras semanas del año no han acompañado y eso ha afectado a la afluencia en tienda y a las compras.
De cara al conjunto de 2026, el ambiente es más positivo. Muchas empresas confían en que este año pueda ir mejor o, al menos, mantenerse en línea con el anterior. La sensación general es que, poco a poco, el mercado puede ir recuperando ritmo a medida que avance el año.
Uno de los puntos donde más se nota la evolución es en el stock. Después de unos años complicados, las empresas están gestionando mejor sus niveles de producto. El stock se va ajustando, la rotación mejora y el sector se acerca a una situación más equilibrada y saludable.
En cuanto a la rentabilidad, la situación sigue siendo distinta según cada empresa. Algunas están mejorando, otras se mantienen y otras todavía están en fase de ajuste. Esto refleja que cada negocio está en un momento diferente, donde la gestión y la forma de adaptarse al mercado están marcando la diferencia.
La bicicleta eléctrica vive ahora un momento más tranquilo ya que el inicio de 2026 muestra una cierta pausa. Parte de esto puede estar relacionado con la espera de ayudas públicas, pero sigue siendo un segmento muy importante y con mucho recorrido por delante.
Por otro lado, la segunda mano y el taller también muestran situaciones variadas. No hay una única tendencia clara, ya que depende mucho del tipo de negocio. Esto confirma que el sector está en una fase donde adaptarse bien a la realidad del cliente es clave.
En conjunto, el barómetro nos deja un mensaje claro: el sector sigue ajustándose, pero cada vez está más cerca de un equilibrio. Hay prudencia, pero también confianza en que las cosas vayan mejorando poco a poco.
