La compañía Canyon Bicycles, referencia mundial en la venta online, confirma un plan de reducción de plantilla que podría afectar a hasta 320 empleados, casi el 20 % de su fuerza laboral global, como parte de una reestructuración para adaptarse a un mercado ciclista en transformación y una situación económica más exigente.
Según comunicados internos, la reducción se centra en las sedes principales de Koblenz (Alemania) y Ámsterdam (Países Bajos), donde Canyon emplea a gran parte de sus trabajadores. El ajuste afecta a una plantilla global estimada en alrededor de 1.600 empleados.
La dirección de la empresa describe esta decisión como “particularmente dolorosa”, subrayando que el objetivo es simplificar procesos, reducir la complejidad operativa y reforzar la posición competitiva a largo plazo en un entorno de mercado más desafiante.
CONTEXTO ECONÓMICO Y RESULTADOS FINANCIEROS
La reestructuración llega en un momento en que Canyon ha puesto cifras claras sobre la mesa: en los primeros nueve meses de 2025, sus ventas cayeron alrededor del 7 % interanual, afectadas por un exceso de oferta, descuentos agresivos y la caída de la demanda en segmentos clave como el eMTB y la bicicleta urbana.
Además, su rentabilidad (medida por el EBITDA) se redujo significativamente, según cifras internas de la empresa matriz. Parte de esta caída estuvo vinculada a la suspensión temporal de algunos modelos eléctricos tras problemas de seguridad relacionados con baterías, aunque la marca afirma haber resuelto la mayoría de estos casos. Igualmente, otros problemas vinculados a sus productos les obligaron a realizar un recall, algo que también afectó a su resultado final.
Estos factores económicos forman parte del panorama que la marca describe como un “mercado fundamentalmente cambiado”, donde mantener una estructura de costes flexible y una propuesta de valor diferenciada se ha vuelto prioritario.
ESTRATEGIA Y FUTURO: INNOVACIÓN FRENTE A DESAFÍOS
A pesar de los ajustes, Canyon insiste en que se trata de una reorientación estratégica. La marca afirma que quiere concentrar recursos en áreas clave, con especial atención al desarrollo de bicicletas eléctricas, uno de los segmentos con mayor crecimiento a largo plazo.
Como parte de ese impulso, Canyon ha anunciado la apertura prevista de un nuevo centro dedicado a las eBikes en Koblenz a lo largo de 2026, un espacio centrado en experiencias de producto y en apoyar el desarrollo de nuevos modelos eléctricos.
La reducción de plantilla sigue, además, a otros recortes ya realizados en Estados Unidos durante 2025, lo que subraya que la marca no está aislada de la tendencia de ajuste global que están viviendo algunas empresas del ciclismo tras el fin del auge pandémico.
El anuncio de estos recortes se produce poco después de que Canyon diera a conocer sus ambiciosos objetivos de crecimiento, entre ellos alcanzar una facturación anual de 1.000 millones de euros antes de 2028, una meta que ahora deberá integrarse en una estrategia más contenida y eficiente.
Este contraste ha generado debate dentro del sector ciclista y entre analistas de mercado, que observan con atención cómo la marca equilibra sus aspiraciones de crecimiento con la necesidad de ajustar su estructura de costes ante un entorno global más exigente.
