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32 pulgadas: ¿La próxima gran tendencia? Comprobamos dónde están sus límites

Hay debate sobre las 32 pulgadas ¿Ha llegado el tamaño de rueda de 32 pulgadas para quedarse? Hemos comprobado sus capacidades.

Texto: Lukas Hoffmann // Fotos: Henri Lesewitz

8 minutos

32 pulgadas: ¿La próxima gran tendencia? Comprobamos dónde están sus límites

La rueda de las innovaciones en el mountain bike sigue girando sin parar. Mientras hay desarrollos que están actualmente en auge como los cambios electrónicos, las suspensiones inteligentes o las mejoras en detalles de neumáticos, ruedas y otros componentes que endulzan la experiencia de conducción, ahora vuelve a ponerse en el foco una cuestión fundamental: el diámetro de las ruedas. Tamaños consolidados como 29 y 27,5 pulgadas podrían verse sustituidos en el futuro por auténticas ruedas gigantes de 32 pulgadas.

COMPROBACIÓN DE TAMAÑO: Más esclarecedor que la medida en pulgadas del diámetro exterior del neumático, que varía según la presión y el ancho interno de la llanta, es comparar las dimensiones en función del diámetro interior del neumático. Este valor está normalizado por ETRTO y toma como referencia el punto en el que el neumático se asienta en la llanta. Así, a lo largo de los años, el diámetro interior ha pasado de 559 mm (26 pulgadas) a un potencial de 686 mm (32 pulgadas).

El debate sobre el tamaño de las ruedas no es en absoluto nuevo. Ya hace unos 15 años, las 29 pulgadas iniciaron su marcha triunfal frente a las 26 pulgadas. ¿Se repetirá la historia del MTB? “Que no me cuenten historias, al final solo se trata de vender algo nuevo.” “¡Qué aspecto tan feo!” “No creo que los ciclistas bajos puedan beneficiarse de esta moda.” Desde sus primeras apariciones en ferias a principios de 2025, así como en cartas de usuarios y en debates en la escena online, no han faltado voces críticas en torno a las ruedas XXL. Independientemente de las posibles ventajas para los ciclistas más altos, la discusión está ganando claramente intensidad. En tiempos de una situación económica tensa y la consiguiente reticencia a la compra, resulta evidente la sospecha de que los fabricantes esperan generar nuevos impulsos de consumo. Es hora de comprobar en los senderos si las ruedas de 32 pulgadas son realmente la próxima gran revolución.

 

¿SE ACERCA PRONTO LA OLA DE LAS 32 PULGADAS?

Lo que a finales de 2024 comenzó como un fenómeno marginal con los primeros neumáticos de 32 pulgadas de Maxxis y productos concretos de pequeños talleres como DirtySixer, se ha convertido en pocos meses en un auténtico fenómeno de moda. Prototipos de 32 pulgadas dominan los reportajes y comentarios de la escena MTB. Cada vez más fabricantes prueban, en parte en secreto y en parte con gran repercusión mediática, en circuitos de competición y ensayos de campo, el verdadero potencial disruptivo de la nueva medida de rueda.

Grandes esperanzas se depositan en la categoría de cross-country. La UCI ha aprobado la medida para la Copa del Mundo de MTB, por lo que pronto podría verse en uso con corredores de gran estatura como Filippo Colombo, Chris Blevins y otros. Sin embargo, en cuanto a la madurez para producción en serie, el panorama sigue siendo prudente. Fabricantes de pequeñas series como Stoll o Actofive han anunciado las primeras bicicletas de 32 pulgadas bajo pedido, y es probable que otros les sigan. También fabricantes de neumáticos y ruedas como Maxxis o Bike Ahead tienen productos en desarrollo. Mucho más reducida es la oferta en horquillas de suspensión. Actualmente solo la horquilla invertida Samurai de Intend está diseñada para 32 pulgadas. En estado de prototipo se han visto algunas horquillas cuyo diseño recuerda a la línea de Fox. Según expertos del sector, las 32 pulgadas no despegarán a mayor escala antes de 2027.

Pero ¿dónde se encuentran realmente las supuestas ventajas de una bicicleta de 32 pulgadas? ¿Y dónde pueden identificarse debilidades? Para empezar, conviene observar el diámetro de la nueva medida. De forma algo confusa, en el debate sobre ruedas siempre se menciona la medida en pulgadas correspondiente al diámetro exterior del neumático. Sin embargo, como este varía según la presión y el ancho interno de la llanta, resulta más preciso comparar las dimensiones según el diámetro interior del neumático. Este valor está normalizado por ETRTO y toma como referencia el punto en el que el neumático se asienta en la llanta. Con un diámetro interior de 686 mm, la rueda de 32 pulgadas se sitúa aproximadamente un diez por ciento por encima de la de 29 pulgadas.

Es lógico que, al aumentar el diámetro, también aumente el peso. Por cada par de neumáticos se suman alrededor de 150 gramos respecto a uno de 29 pulgadas, y con dibujos más agresivos la diferencia podría ser aún mayor. En cuanto a las ruedas completas, la diferencia entre 29 y 32 pulgadas ronda los 250 gramos.

Como esa masa se encuentra más alejada del eje, se necesita más fuerza para acelerar o frenar la rueda más grande. Se habla del momento de inercia, que es mayor que en las 29 pulgadas. En consecuencia, además de platos más pequeños, también serán necesarios discos de freno más grandes. La ventaja es que las 32 pulgadas, debido a su mayor masa en rotación, generan fuerzas giroscópicas más elevadas. De este modo mantienen mejor la velocidad, ofrecen un comportamiento más estable y tranquilo a altas velocidades y siguen la trayectoria con mayor precisión. La contrapartida es una dirección algo más lenta en los giros.

También la fijación del freno en la parte trasera es una pieza especial mecanizada.

La mayor ventaja de las ruedas más grandes es, como ya ocurrió en el paso de 26 a 29 pulgadas, la mejora en la capacidad para superar obstáculos. Gracias al ángulo de ataque más plano, el neumático se queda menos enganchado en aristas, lo que reduce la pérdida de energía. Así se puede lograr mayor comodidad y mayor velocidad en terrenos irregulares.

Un tema central es la tracción. En principio, se podría pensar que la superficie de contacto con el suelo es igual en 29 y 32 pulgadas si la carcasa y la presión son idénticas. Sin embargo, en 32 pulgadas la huella es más alargada longitudinalmente, lo que permite que más tacos muerdan el terreno al mismo tiempo, lo que explica la sensación de rodar “sobre raíles”. El aumento de agarre se percibe claramente en la tracción, el apoyo lateral y la frenada.

Superficie de contacto ¿Más contacto con el suelo gracias a las 32 pulgadas? ¡Un error! La superficie que se “agarra” al terreno es igual de ancha que en 29 pulgadas, aunque es más alargada. De este modo, más tacos del dibujo pueden entrar en contacto con el suelo, lo que genera mayor agarre tanto en la tracción como en la frenada.

Las ruedas grandes modifican notablemente la sensación de pedaleo, lo que exige ajustes. Si se quiere mantener el manillar a la altura habitual en MTB, en 32 pulgadas se necesitan potencias muy inclinadas hacia abajo y tubos de dirección cortos. Estos últimos no son del agrado de los fabricantes de cuadros, ya que en esa zona actúan grandes fuerzas de flexión y palanca. Para esquivar el problema y aportar estabilidad adicional, por ejemplo BMC trabaja en su Project Fahrenheit con una potencia que sujeta por encima y por debajo del tubo de dirección. Sin embargo, esto genera nuevos desafíos en cuanto a la rigidez del cuadro.

En fase de pruebas. Prototipos espectaculares como el BMC Fahrenheit apuestan por cuadros de carbono con construcción por racores y por una potencia que también se fija en la corona de la horquilla.

También en la parte trasera surgen problemas. Los tubos de sillín más cortos están de moda y permiten tijas telescópicas con gran recorrido. Sin embargo, existe el riesgo de que, con el sillín bajado, quede peligrosamente cerca del neumático de 32 pulgadas, especialmente en bicicletas de doble suspensión, lo que plantea nuevos retos a los ingenieros. Con mayores recorridos traseros, el problema se multiplica. Por ello ya se han visto prototipos en configuración mullet, con 32 pulgadas delante y 29 detrás. Una posible solución sería un ángulo de sillín más vertical para aumentar la distancia entre sillín y rueda, aunque esto acortaría el tubo superior y modificaría la posición del ciclista, trasladando más peso hacia delante.

Bajamos la tija. Está claro que en bicicletas de recorrido corto y, sobre todo, en hardtails, un sillín bajado no chocará con la rueda trasera. En las 32 pulgadas de mayor recorrido, el espacio se reduce.

Está claro que para una bicicleta completamente de 32 pulgadas la longitud de las vainas traseras debe aumentar para alojar las ruedas grandes. Valores por debajo de 455 mm parecen poco realistas. En consecuencia, también crece la distancia entre ejes. Actualmente casi ningún fabricante publica una tabla completa de geometría.

Para poder alojar las grandes ruedas, la parte trasera se alargó y posteriormente se volvió a unir.

Existe, por tanto, aún, una necesidad considerable de desarrollo en las bicicletas de 32 pulgadas. También serán necesarios ajustes en el equipamiento y en la vida cotidiana del MTB, como en portabicicletas para el coche, almacenamiento en el sótano o envío de bicicletas completas.

Independientemente de cómo evolucione el tema, el sector de la bicicleta cuenta con la experiencia de haber introducido con éxito nuevas medidas de rueda en el pasado. Es probable que los primeros modelos incluyan compromisos, pero también que no se repitan todos los errores anteriores.

 

PROBANDO UNA 32

Lo que sobre el papel y en teoría parece razonable no siempre funciona en los caminos. Por ello llegó el momento de probar una 32 pulgadas en terreno real. La firma alemana Bike Ahead fue la primera en subirse al tren de las 32 pulgadas, aunque inicialmente solo ofrece sus ruedas Biturbo en esta medida. Por tanto, el prototipo Project 32 que hemos probado sigue siendo una pieza única. Como base se utilizó un cuadro de 29 pulgadas, modificado en la parte trasera.

La potencia, con una inclinación negativa de nada menos que 40 grados y 50 mm de longitud, es una fabricación especial y procede de Radoxx, en la región de Allgäu.

Al subirse a la bicicleta de 32 pulgadas uno espera un periodo de adaptación. Sin embargo, los primeros metros sorprenden. Los puntos de contacto se encuentran donde intuitivamente se esperarían en una 29 pulgadas. Solo el pedalier parece algo más alto, lo que da la sensación de ir ligeramente “encima” de la bici. En aceleraciones desde parado se siente menos explosiva que una ligera XC de 29 pulgadas, algo lógico por la mayor masa en rotación. Pero una vez en movimiento, mantiene el impulso extraordinariamente bien. En terreno irregular fluye con gran facilidad y supera obstáculos con facilidad. Las correcciones son menos frecuentes y transmite una sensación de seguridad notable.

Aunque en teoría se teme una menor agilidad, en la práctica no se muestra torpe. Se puede inclinar en curvas y realizar cambios de dirección sin que resulte aparatosa. No obstante, en pendientes extremadamente pronunciadas el espacio entre rueda trasera y ciclista puede resultar justo, especialmente para personas por debajo de 1,80–1,85 m y en bicicletas con más de 140 mm de recorrido.

El espacio para el neumático es extremadamente justo y solo resulta aceptable en el prototipo de pruebas, no en un modelo de producción en serie.

Parece claro que en el día a día pueden surgir inconvenientes, como el almacenamiento o el transporte. Y no todo el mundo querrá renovar bicicletas, ruedas y neumáticos a 32 pulgadas.

El potencial de las 32 pulgadas es grande, aunque en mi primera ruta con una hardtail no experimenté el efecto ‘wow’ completo.

Aunque el gran efecto sorpresa no fue abrumador en el primer contacto, se percibe que las bicicletas de 32 pulgadas tienen un enorme potencial y podrían haber llegado para quedarse, revolucionando una vez más el mountain bike mediante ruedas más grandes.

 

RESUMEN 

PROS
  • Rueda mejor sobre los obstáculos
  • Mantiene la velocidad más constante
  • Ofrece más tracción
  • Aumenta la comodidad
CONTRAS
  • Circula con más lentitud– menos ágil
  • Requiere más fuerza al acelerar
  • Mayor peso total
  • Problemas de holgura respecto al ciclista

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