Shimano y su sistema SPD fueron los primeros y siempre han sido los más utilizados, la referencia en pedales automáticos. Y dentro de la gama Shimano, los XTR son lo más. Y además la última versión estrenada a la vez que las nuevas transmisiones Di2 wireless llega con mejoras.
Con todo esto ya sabíamos antes de probarlos que iban a ser unos pedales estupendos. Queríamos verificarlo y hacerlo con un buen rodaje, horas y horas de MTB sobre ellos, sobre todo tipo de terrenos, y del ambiente más seco y rocoso a los días de barro. Después de más de 2000 km montando con ello ya podemos decir que, como era de esperar, siguen siendo la referencia para el que busque el mejor tacto de pedal y la máxima fiabilidad en uno de los componentes que más maltratamos en una bici.
Las mejoras con respecto a la anterior versión son sutiles, pero apuntan en la buena dirección: Su nuevo diseño en el cuerpo de aluminio, que identificaremos por los laterales rematados en círculo, se completa con unos enganches un poco más pequeños para permitir mejorar en la dirección de una mejor evacuación del barro.
Este aspecto, el de la evacuación del barro, es, junto con el peso, los dos puntos donde algunos modelos de la competencia se lo ponen “más difícil” a los XTR, así que bienvenida sea esta mejor capacidad de evacuar el barro. En cuanto al peso, se mantienen en cifras similares a los anteriores, en torno a 318 g. No son los más ligeros del mercado, pero sí los más livianos de la gama SPD de la marca.
El tacto es igual de fiable y nítido que siempre, si te acostumbras a él te costará cambiarte a otro sistema. En cuanto a la fiabilidad, se ha mejorado el diseño del retén que sella el interior, para evitar movimientos, y tras muchas semanas de uso, los abrimos y por dentro están inmaculados y bien lubricados. Recomendamos revisar visualmente cada cierto tiempo la entrada del eje, pues tienen a enrollarse hilos o pelos en la parte exterior.
Otro gran punto a favor de los pedales XTR son sus medidas. Son muy planos, tan sólo 15,1 mm. de altura, lo que nos permite llevar el pie cerca del eje y rebajar un poquito la altura libre al suelo de cara a impactos. Además, en cuanto a la anchura de eje, hay dos versiones, 55 mm o 52. Nosotros hemos probado los de eje de 52 mm, que te permiten acercar mucho las zapatillas al pedalier. Combinado con el factor Q del sistema de eje y bielas, dan mucho juego para buscar posiciones cerradas de pedaleo, si bien hay que recordar que un factor Q estrecho no es bueno ni malo, y depende de las necesidades biométricas de cada ciclista. Sea como sea, estos pedales amplían las posibilidades en este aspecto.
Por último, abundando en el tema de fiabilidad, Shimano sigue confiando en su más que probado sistema de bolas y conos combinado con un casquillo de fricción.
El acceso al interior es muy sencillo con una llave fija de 15 o una inglesa, y la limpieza y corrección de holguras mediante tuerca-contratuerca tiene muchos años de demostrada solvencia. En más de 2000 km apenas comenzó a aparecer una muy ligera holgura. En unos minutos accedimos al interior, comprobamos la lubricación, corregimos la holgura y vuelta a pedalear.
Características: Eje acero hueco, cuerpo aluminio, rodamientos de conos y bolas, ajuste tensión cala. Sistema SPD. Altura 15,1 mm.
Opciones: Eje de 52 o de 55 mm.
Peso: 318 g (eje 52 mm).
Precio: 159,99 €.
Más info: https://bike.shimano.com
Lo mejor: Tacto, fiabilidad, mantenimiento.
A mejorar: Hay pedales más ligeros.
