Quiero añadir gratis Bike como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
La inteligencia artificial ya está entrando en el ecosistema de la bicicleta eléctrica. Y aunque todavía son pocas las aplicaciones que llegan directamente al usuario final, fabricantes de componentes, empresas tecnológicas y centros de investigación ya trabajan en sistemas capaces de analizar datos de la bicicleta, detectar anomalías, optimizar motores o adaptar el funcionamiento de una e-bike a las condiciones de uso.
En el caso de las eMTB, el potencial es especialmente interesante. Una bicicleta de montaña eléctrica genera una gran cantidad de información durante una ruta: velocidad, cadencia, par, potencia del motor, temperatura, batería, aceleraciones, inclinación o posición GPS. El siguiente paso consiste en utilizar esos datos no solo para mostrar información al ciclista, sino para que el sistema pueda interpretarlos y tomar decisiones.
IA PARA UNA E-BIKE QUE SE ANTICIPE AL CICLISTA
Uno de los caminos que está explorando la industria es el de la asistencia inteligente. Los actuales motores para eMTB ya utilizan sensores para conocer cómo pedalea el usuario y adaptar la entrega de potencia, pero eso no significa necesariamente que estén utilizando inteligencia artificial.
La diferencia está en que un sistema basado en IA puede aprender patrones a partir de grandes cantidades de datos y utilizar modelos predictivos para anticipar determinadas situaciones.
En una eMTB, por ejemplo, podría analizar la pendiente, la velocidad, la cadencia, el par aplicado por el ciclista y el comportamiento de la bicicleta para identificar que está entrando en una zona de subida técnica. A partir de ahí, el sistema podría modificar la entrega de potencia o gestionar la batería de una forma diferente.
Todavía no estamos ante una eBike que decida por completo cómo debemos montar. Pero la tecnología necesaria para que empiece a hacerlo ya está apareciendo.
No es una tecnología que debamos dar por implantada en las eMTB actuales. Es, sobre todo, una de las posibilidades que abre la combinación de sensores, conectividad, software y aprendizaje automático.
AVINOX Y LA NUEVA GENERACIÓN DE MOTORES EMTB
La evolución reciente de los motores para bicicletas eléctricas demuestra hasta qué punto el software y la electrónica han ganado protagonismo. La llegada de Avinox al mercado de las eMTB ha acelerado esta transformación y ha introducido una nueva referencia tecnológica en el segmento.
El Avinox M1 alcanzó cifras de hasta 120 Nm de par y 1.000 W de potencia máxima, mientras que la nueva generación Avinox M2S presentada en 2026 eleva todavía más las cifras de par. El debate en torno a estos motores ya no gira únicamente alrededor del peso o del par máximo, sino también sobre cómo se entrega esa potencia y cómo interactúan motor, sensores y software.
Precisamente ahí es donde la inteligencia artificial puede tener recorrido. Un motor no necesita necesariamente más potencia para funcionar mejor: necesita interpretar con precisión lo que está haciendo el ciclista y responder de la manera adecuada.
BOSCH, SHIMANO Y SPECIALIZED: EL SOFTWARE GANA PESO
Bosch, Shimano y Specialized llevan años desarrollando sistemas cada vez más conectados y configurables. Sus plataformas permiten gestionar modos de asistencia, actualizar software, analizar datos y modificar determinados parámetros del comportamiento de la bicicleta.
El paso de un sistema configurable a uno verdaderamente inteligente sería significativo. En lugar de que el ciclista tenga que decidir constantemente qué modo utilizar, una futura generación de eMTB podría aprender de sus hábitos y recomendar o ajustar automáticamente determinados parámetros.
La clave está en no confundir algoritmos adaptativos con inteligencia artificial. Muchos sistemas actuales son capaces de reaccionar a los datos de los sensores mediante algoritmos programados sin utilizar modelos de aprendizaje automático.
LA IA TAMBIÉN PUEDE DISEÑAR EL MOTOR
La relación entre IA y e-bikes no se limita al funcionamiento de la bicicleta. También puede empezar mucho antes: en la fase de diseño.
Un estudio publicado en 2026 en la revista científica Machines ha analizado un sistema de optimización asistida por IA para diseñar un motor síncrono de imanes permanentes destinado a aplicaciones de e-bike.
El trabajo combina simulaciones del motor con inteligencia artificial para encontrar, de forma más rápida, una configuración que mejore par y eficiencia y reduzca las vibraciones producidas durante el funcionamiento. Según los resultados publicados, este método permitió reducir un 20,1% el número de simulaciones necesarias frente al sistema de optimización utilizado como referencia, el conocido método bayesiano.
Es un ejemplo especialmente interesante porque demuestra que la IA puede intervenir en una parte completamente diferente del proceso: no para que la bicicleta sea más inteligente durante una ruta, sino para ayudar a diseñar una bicicleta mejor.
RENESAS YA HA PRESENTADO UNA E-BIKE CON IA
Uno de los ejemplos más claros llega desde Renesas. En abril de 2026, la compañía presentó el concepto “AI-Powered Smart E-Bike”, una plataforma experimental que utiliza inteligencia artificial en el propio dispositivo para analizar el estado de la bicicleta y mejorar diferentes aspectos de su funcionamiento.
La propuesta contempla mantenimiento predictivo, asistencia inteligente, reconocimiento del terreno y gestión de la batería.
En el apartado de mantenimiento, el sistema analiza las vibraciones y los patrones de movimiento mediante sensores para detectar posibles anomalías. Renesas plantea aplicaciones como la detección del desgaste de la cadena, problemas en el cambio o determinadas anomalías estructurales.
Uno de los datos más llamativos del proyecto es que el modelo desarrollado para detectar diferentes estados de funcionamiento puede ejecutarse directamente sobre el microcontrolador, sin necesidad de enviar continuamente los datos a la nube. Renesas afirma haber alcanzado una precisión del 99,63% en su modelo experimental para siete estados del sistema.
DEL MANTENIMIENTO REACTIVO AL MANTENIMIENTO PREDICTIVO
Esta puede ser una de las aplicaciones con más recorrido para las e-bike.
Hoy el mantenimiento se basa principalmente en kilómetros, tiempo de uso o inspecciones. Una bicicleta puede indicar que ha llegado el momento de revisar determinados componentes, pero normalmente no sabe con precisión qué está ocurriendo dentro de ellos.
Un sistema de IA podría analizar vibraciones, temperaturas, cargas y patrones de funcionamiento para detectar cambios respecto al comportamiento normal.
En una futura eMTB, esto podría traducirse en avisos mucho más específicos: detectar una anomalía en el sistema de transmisión, advertir de un comportamiento inusual del motor o identificar una degradación de determinados componentes antes de que el problema sea evidente para el usuario.
La propuesta de Renesas ya apunta en esa dirección, aunque se trata de un concepto tecnológico y no de una función que esté integrada actualmente de forma generalizada en las eMTB del mercado.
Otro aspecto a tener en cuenta es que Renesas plantea precisamente la detección de superficies como una de las aplicaciones de su concepto de e-bike inteligente. En su propuesta, la IA podría distinguir entre asfalto, grava o superficies irregulares y utilizar esa información para modificar la entrega de par y mejorar la eficiencia.
LA IA PODRÍA CAMBIAR LOS MODOS ECO, TRAIL Y TURBO
Durante años, los modos de asistencia han sido una de las formas más sencillas de configurar una e-bike. Eco, Tour, Trail, eMTB o Turbo ofrecen diferentes niveles de asistencia y el ciclista decide cuál utilizar.
La evolución lógica sería que estos modos fueran cada vez menos rígidos. En lugar de elegir entre cuatro o cinco programas, el sistema podría disponer de un modelo capaz de interpretar cómo pedalea el usuario, qué terreno está recorriendo y cuánta batería queda.
Eso permitiría imaginar una asistencia realmente adaptativa: más suave cuando hay suficiente tracción, más inmediata cuando la pendiente aumenta y más conservadora cuando el sistema detecta que la batería debe reservarse para los kilómetros restantes.
De momento, esta idea pertenece más al futuro que al catálogo actual de las grandes marcas. Pero los elementos tecnológicos necesarios —sensores, conectividad, motores controlados por software y capacidad de procesamiento— ya están llegando a las bicicletas.
¿SERÁ LA EMTB UNA BICICLETA QUE APRENDE?
La pregunta que empieza a plantearse la industria no es tanto si una eMTB tendrá inteligencia artificial, sino dónde será realmente útil.
La IA puede acabar integrada en tres niveles diferentes.
- El primero es el diseño: utilizar algoritmos de aprendizaje y optimización para crear motores, baterías y componentes más eficientes.
- El segundo es el mantenimiento: analizar datos de uso para detectar anomalías antes de que se conviertan en averías.
- Y el tercero, posiblemente el más visible para el ciclista, es la propia conducción: utilizar los datos de la bicicleta y del entorno para adaptar la asistencia a cada situación.
Y hay un detalle importante: parte de esta evolución no llegará necesariamente acompañada de una gran etiqueta que diga “IA”. Puede aparecer simplemente como un nuevo modo de asistencia, una actualización de software, una función de diagnóstico o un motor que responde mejor a las órdenes del ciclista.
También puedes seguirnos en Instagram, Facebook, YouTube, X y TikTok.
