Así es el Proyecto Cinecicleta

Isabel y Carmelo recorren África en bici llevando el cine a pueblos y aldeas sin necesidad de red eléctrica, sólo hay que pedalear para que la pantalla se ilumine. Carmelo nos lo cuenta en primera persona...
Carmelo López. Fotos: Cinecicleta -
Así es el Proyecto Cinecicleta
Así es el Proyecto Cinecicleta

Este proyecto lo formamos Isabel (32, Castellón) y Carmelo (46, Madrid), amantes del cine, apasionados por la bicicleta y con ganas de viajar y compartir. “Cinecicleta” es un proyecto cultural, social y tecnológicamente sostenible que estamos desarrollando por tierras africanas. Su punto de partida ha sido Madrid y el destino Madagascar, y tendrá una duración aproximada de 2 años. Durante este tiempo atravesaremos África, siempre en bicicleta, con un cine ambulante que transportaremos nosotros mismos con un objetivo: ir exhibiendo películas, cortos y documentales por aquellos lugares que atravesemos en nuestro periplo bicicletero. La energía necesaria para la exhibición saldrá de la fuerza pedaleadora del público asistente que, aunque no tenga que pagar por disfrutar del film, sí tendrá que dar algo de sí mismo para poder obtener la energía, sólo unas cuantas pedaladas.

El proyecto se cimenta en dos conceptos muy compatibles entre ellos; “el viaje” intentándolo en su esencia más pura, y “el cine” entendiéndolo como entretenimiento dentro del arte, con todas sus consecuencias, (sorpresa, fascinación, conocimiento, descubrimiento etc, incluso con las inevitables moralejas). Ambos conceptos conjugan la excitación de la imaginación y el aprendizaje sin límites.

Cinecicleta nace de intentar hacer realidad una fantasía, la de realizar un gran viaje largo en el tiempo y en vivencias, con la ilusión y seguridad de que será perdurable en el espíritu y la memoria. Queremos hacer posible este sueño simplemente porque sí; no hay ánimo de lucro, tan sólo pretendemos sentirnos bien y hacer sentir bien, en la medida de nuestras humildes posibilidades a las personas que se crucen en nuestro lento transitar.

Isabel y yo decidimos cambiar nuestro estatus sedentario por el de nómadas, asumiendo todos los pros y contras. Nuestras experiencias en la bicicleta nos han descubierto que la pausada velocidad que nos proporciona ésta es la adecuada para las pretensiones del proyecto, que con el tiempo se han tornado más antropológicas y sociológicas que deportivas o de carácter aventurero.

Cómo surgió...

Siempre a lomos de una bici, en los últimos 14 años acumulé miles de kilómetros, cientos de aventuras y situaciones diversas por carreteras y caminos a lo largo de los cinco continentes. Cuando pasados unos días después del regreso de estos enriquecedores viajes y ya instalado en mi segura rutina, al revivir recuerdos la conclusión final era siempre la misma y es que la mayoría de las personas que habitan el orbe, al contrario de la impresión generalizada de temor que se nos quiere transmitir a través de los mas-media, son agradables, generosas, solícitas, curiosas, cariñosas, hospitalarias y lo que es más importante, son personas con ganas de sentirse bien ayudando a un vagabundo sobre ruedas. Estas reflexiones me llevaron a pensar que esta relación estaba desequilibrada y que, aunque intentaba poner en práctica estos aprendizajes en mi cotidianidad, no lo sentía suficiente y seguía pensando en “La Compensación “, en como agradecer ese espíritu de ayuda y colaboración que siempre recibía en mis viajes. Esa compensación por supuesto tendría que llevarla a cabo en ruta, sobre mi fiel cicla (Recia).

Y por fin la bombilla se encendió delante de mí, me estalló en la cara; después de ver a unos locos-maravillosos británicos (Magnificent Revolution) ciclar con todos sus instrumentos musicales a cuestas y sus bicis preparadas con una dinamo para obtener energía eléctrica en estático y ofrecer su música previo pedaleo de la audiencia, ya no tenía excusa y me puse en marcha. Aitziber, mi amiga del alma, acertó mientras disfrutábamos de aquel show: “Y, ¿por qué no haces lo mismo pero con un cine, que es otra de tus pasiones?”

Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que conseguí cambiar el chip, decidir que todo lo aprendido para llevar mi vida “correctamente” tenía que borrarlo, necesitaba reaprender, resetearme para poder llevar a cabo “el viaje”; ya no había marcha atrás. Pero como a todo soñador la falta de la conexión a tierra es muy marcada y como soy un tipo con una flor en el culo más marcada aún, apareció Isabel y el amor aparcó obligatoriamente el proyecto, que a su tiempo justo resucitó esta vez con los márgenes bien marcados, es decir con Isabel navegando certeramente por la red y encontrando el equipo portátil de cine que yo había intentado encontrar (o que otros construyeran) con total fracaso y frustración durante los años previos. Su incorporación al proyecto fue más que lógica, natural y fue entonces y no antes cuando el proyecto se tridimensionaliza, se hace tangible y comenzamos a avanzar.

El equipo que hace funcionar la bici a pedales (LA Cinecicleta) consta de:

- Generador a pedales

- Caja de conexiones-altavoz- reproductor multimedia

- Cables de conexión

- Proyector LED

- Pantalla

Lo que lo hace diferente y novedoso es el uso de ultracapacitores, que son unos pequeños condensadores que hacen posible no tener que depender de una pesada batería para hacerlo funcionar. A través del generador-dinamo que funciona a pedales, la energía cinética se transforma en eléctrica y mediante un cable pasa a la caja de conexiones, haciendo posible la proyección.

Se nos ocurrió que fuera el público el que pedaleara, por varias razones, la primera porque nosotros ya pedaleamos mucho durante el viaje, la segunda porque así generábamos una mayor conexión con el público y los hacíamos partícipes de la actividad y por último, para concienciar de dónde viene la energía eléctrica teniendo en cuenta que si ésta no viene de fuentes limpias, su generación contamina. Hemos normalizado el acto de enchufar un cable a una pared sin ser conscientes de lo que ello implica.

Cómo se lleva a cabo el proyecto

Decidimos no esperar la aparición de patrocinadores que condicionaran el ritmo o la ruta del viaje y, sin tener las orejas cerradas a las distintas propuestas comenzamos a hacer proyecciones por las españas vendiendo camisetas y pasando la gorra, combinando esta actividad con nuestros respectivos trabajos.

Todas estas actividades iniciales nos dieron la oportunidad de comprobar que la idea funcionaba y que su acogida era fantástica por parte de asociaciones, colegios y colectivos varios. Hemos recibido multitud de ánimos, ayudas impagables (familia, amigas/os, desconocidas/os) y también ayudas materiales de empresas (aparecen en nuestro blog).

Pero ante todo hay que subrayar la ayuda prestada por algunos/as realizadores/as y productores/as que han plasmado de forma incondicional su apoyo anímico y material. Todos/as los/as directores/as a las que les hemos pedido sus filmes para proyectar de forma gratuita en África han colaborado sin pestañear.... sin palabras.

Gracias a todo esto tuvimos la oportunidad de ser más independientes de lo que imaginamos al principio y aunque el viaje está calculado para 2-3 años, ahora tenemos el parné suficiente para más o menos 1 año (se admiten donaciones en la cc que aparece en nuestro blog: www.cinecicleta.wordpress.com).

El significado de Cinecicleta

Sin pretenderlo de antemano el proyecto se ramifica y son varios los canales por los que circula: el social, el deportivo-aventura, el de la sostenibilidad energética y el cultural, pero sólo comentaremos un poco del apartado deportivo .

Aunque tanto Isabel como yo hemos estado ligados al mundo del deporte, en mi caso además de practicarlo desde niño, trabajando en una federación deportiva durante 20 años y en el suyo como jugadora de balonmano (llegó a vestir la camiseta nacional en juveniles), no nos sentimos especialmente atraídos por las “actuales vivencias deportivo-competitivas”. No nos sentimos deportistas como tal y aunque obviamente tenemos que estar en forma para transportarnos en nuestras bici-tractores, no dejamos que nos seduzca la idea de “echar el bofe” cada jornada y sí de disfrutar de paisajes y peripecias además de otros placeres (legales o no) que nos ofrece el camino.

Claro que el deporte nos parece una actividad sana, desentumecedora de cuerpo y espíritu siempre que se practique de forma moderada y sobre todo potenciando el deporte de base y en pos de una buena salud e higiene; pero eso está lejos de su actual posicionamiento público. Nos parece más coherente que primen la solidaridad y el disfrute sobre los dividendos. Tenemos puesta la fe en uno de los inventos más grandes y sencillos de la historia humana, hemos comprobado con placer que la bici (la mecánica no la eléctrica), en la ciudad, se puede sustituir por el coche o incluso por el transporte público, es más rápida, económica (además del abono transporte también puedes ahorrarte el gimnasio), no contamina, es saludable y sobre todo amigable, puedes usarla a todas horas y siempre proporciona una sensación de bienestar inigualable. Y lo mejor es que todo esto es incontestable. Esperamos con ansiedad el día en que las sociedades reflexionen a conciencia y que en lugar de “el día de la bicicleta” como en la actualidad, en un futuro tengamos “el día del coche”..

Puedes seguir el día a día de Cinecicleta en su Blog o en Facebook


Aqui puedes ver la ruta realizada y las proyecciones llevadas a cabo.

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