Prueba Trek Superfly 100 SL

Trek es una referencia mundial, esto es algo que ya a nadie sorprende, pero que un año más hayan conseguido una Mountain Bike sobresaliente, diseñada desde cero y con unas cualidades difícilmente igualables, es digno de destacar y está al alcance de muy pocos.
H. Ruiz. Fotos: G. Manera -
Prueba Trek Superfly 100 SL
Prueba Trek Superfly 100 SL

El año pasado revolucionaron el descenso con la Session 9.9, la primera doble DH de fibra de carbono categoría World Cup con la que Aaron Gwin ganó la Copa del Mundo 2012, y para este año han presentado las nuevas Superfly SL, dos bicicletas de Rally de competición, hermanas mellizas en concepto, una rígida y una doble, que nos demuestran una vez más que probablemente nadie el mundo domina el carbono como Trek. Como afirmó John Riley, Product Manager de MTB de Trek “queríamos fabricar una bicicleta que se convirtiera en un nuevo referente en las 29er de Rally, y para ello tendría que ser la más ligera de su categoría sin sacrificar prestaciones”. Así surgió en proyecto Apollo, un programa enfocado hacia la obtención de esos resultados, en el cual se ha involucrado casi la totalidad de departamentos de Trek. El Grupo de Conceptos Avanzados empezó a trabajar con las primeras ideas y conceptos, se recurrió a los expertos en carretera para que se centraran en rebajar el peso al máximo, expertos en carbono, producción...

Hay que recordar que Trek es un productor de cuadros de carbono, lo que les permite desarrollar nuevas tecnologías, materiales, procesos de fabricación... Fabricaron más prototipos que en ningún otro proyecto precedente y se realizaron multitud de pruebas de campos, testando a la vez hasta 8 prototipos diferentes, en distintas zonas de EEUU y diferentes probadores. El resultado final, después de 2 años de Proyecto Apollo, son las Superfly SL y Superfly 100 SL.

También de aluminio

La Superfly 100 SL es la hermana doble suspensión, con 100 mm de recorrido y enfocada al más puro Rally de competición. Aunque en 2012 coexistían con las míticas Top Fuel de 26”, en 2013 las sustituyen definitivamente, posicionándose como la única baza para Rally de Trek, y exclusivamente en 29 pulgadas. Estará disponible en 5 versiones, tres de ellas con cuadro de fibra de carbono OCLV Mountain (la versión Elite que probamos es la intermedia), las Superfly 100 SL, y otras dos versiones con cuadro de aluminio Alpha Platinum, las Superfly 100 AL, con un precio de entrada de 2.599€ en la Superfly 100 AL Elite.

Histórica

La mires por donde la mires, la Superfly 100 SL es una obra de ingeniería sensacional. Es ese tipo de bici, ese tipo de cuadro, que siempre guarda alguna sorpresa, por minúscula que sea, algún destello de genialidad. Cuando desmontas el cuadro para pesarlo es cuando te das cuenta de todos esos detalles que irradian el cuidado con el que se ha diseñado y producido. Tanto el triángulo delantero como los tirantes son un monoscasco de fibra de carbono OCLV Mountain, un laminado especial de Trek que refuerza las zonas críticas donde se reciben más impactos (parte baja del tubo diagonal, tirantes...). Los cuadros son sometidos a las más rigurosas pruebas, hasta un total de 21 test diferentes de fatiga, carga, resistencia y potencia tienen que pasar (según asegura Trek, 15 más que las pruebas estándar realizadas por el resto del sector) incluida la prueba del yunque, que somete al tubo al impacto directo de un filo, simulando el golpe de una piedra. Aún así, también se ha colocado un protector adicional externo, el Carbon Armor, en la parte más baja del tubo diagonal. Si tu mayor prioridad es conseguir un peso pluma, se lo puedes quitar y ahorrarás 47 g, a costa de “jugártela” en zonas de rocas.

El objetivo del proyecto Apollo era conseguir un peso mínimo, por lo que se ha trabajado a conciencia en el diseño del cuadro, es decir, sus formas y dimensiones externas. Todos los tubos se han “adelgazado” consiguiendo reducir el volumen total en un 10% respecto al Superfly de 2012. Los tirantes de carbono OCLV Mountain rebajan el peso en unos 100 g respecto a los de aluminio, mientras la bieleta principal Flow Mold pesa unos ridículos 58 gramos, hecha en carbono de una pieza. La dirección E2 integra los rodamientos directamente en el carbono, sin alojamientos de aluminio de ningún tipo, en unos apoyos moldeados en el carbono con un acabado perfecto. Los rodamientos del pedalier también se insertan directamente, ahorrando más material en casquillos de aluminio. Con esta reducción se ahorra un 22% de peso bajando en 513 gramos el peso del cuadro anterior. El cuadro de la nueva Superfly SL en talla M marcó 2.057 g reales, con amortiguador, sin rodamientos de dirección y pedalier, ni cierre de sillín ni protectores del cuadro. El dato está lejos de los 1.850 g anunciados por Trek, pero aún así es una cifra que será un referente en el sector, no olvidemos que se trata de una 29 pulgadas, con el extra de dimensiones que implica. La unión entre las vainas y tirantes se hace mediante la articulación concéntrica patentada por Trek, la ABP (Active Braking Pivot), cuya misión es conseguir que la frenada no endurezca o “bloquee” la acción de la suspensión.

Race tuned

La Superfly 100 SL Elite es una bici de competición perfectamente enfocada a las carreras, en todos sus aspectos. La suspensiones Fox vienen taradas de serie con un control de compresión firme en sus posiciones de ajuste para pedalar. Situando los diales azules CTD en la posición Climb (subida) ofrecen un bloqueo casi total, más que suficiente para mantenerse firmes, aunque en un sprint muy enérgico o si eres un biker muy pesado, tienden a comprimirse ligeramente. Otro detalle “pro” son los Micro Truss. Se trata de unas ranuras para pasar unas bridas y poder guiar el latiguillo del freno de manera externa, así, en caso de problemas durante el transcurso de una competición, su reparación o cambio se puede realizar con gran rapidez. El guiado interno de fundas y latiguillos aporta mucho estéticamente, pero prácticamente... los mecánicos de las tiendas son los “fans número 1” del guiado interno. En el caso de la Superfly 100 SL, es realmente complejo, y a nosotros cuando desmontamos el cuadro para pesarlo nos llevó un tiempo considerable, linterna en mano, hasta “pescar” los cables.

Velocidad interestelar

¿Recordáis las películas de Stark Trek cuando el comandante pulsa un botón y la nave acelera más allá de la velocidad de la luz empezando a dejar estrellas atrás? Con la Superfly 100 SL Elite es algo parecido. Te montas y en la primera pedalada la bici sale disparada. Es simplemente un tema de rigidez: la solidez del cuadro transmite todo la energía a la rueda, y la Superfly corre... y corre. Es fácil mantener un ritmo muy alto, los neumáticos de minúsculos tacos apenas ofrecen resistencia, pero cuando entras en zonas de barro es mejor andarse con cuidado, y se siente muy ligera. Las sensaciones que te transmite son muy nobles. En los descensos no tiene reacciones extrañas o violentas, que normalmente surgen por deficiencias de firmeza. Sí hay que tener cierta precaución y anticipar las frenadas, ya que los discos de 160 mm en algunas situaciones se quedan un poco cortos... súmale a esto que los neumáticos no tienen una especial predilección por agarrarse al terreno y experimentarás alguna pasada de frenada hasta que te habitúes al comportamiento.

La geometría G2, exclusiva de Trek y fruto de la experiencia del pionero de las 29er Gary Fisher, es clave en el carácter ágil de la Superfly. La horquilla tiene una cabeza más adelantada de lo normal, lo que reduce el trail, una cota geométrica que influye sobre el manejo de la rueda delantera. Por ejemplo, exagerando el efecto, con mucho trail sería como conducir una chopper: la rueda lejos, muy estable a gran velocidad, pero de manejabilidad muy reducida. En cambio, en una bici con muy poco trail, tendríamos la sensación de girar directamente sobre el eje de la rueda, logrando una manejabilidad total en curvas cerradas, pero siendo extremadamente nerviosa e inestable en tramos rápidos. La geometría G2 reduce el trail de las horquillas, ganando manejabilidad en baja velocidad, pero a la vez hacen crecer el cuadro, con un tubo horizontal más largo, para mantener la distancia entre ejes y por tanto la estabilidad a alta velocidad. En comparación con otras dobles similares, la Superfly 100 SL se muestra más manejable en senderos y zonas estrechas.

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