Analíticas, pruebas de esfuerzo y test de campo

¿Me tengo que hacer una prueba de esfuerzo? ¿Necesito unos lactatos? ¿Qué test vamos a hacer para saber mis zonas? Estas son algunas preguntas que nos hacen reiteradamente nuestros ciclistas cuando empiezan a entrenar con nosotros. Vamos a ver si podemos responder a estas y alguna más relacionadas con las pruebas de esfuerzo y los test de rendimiento.
Jorge Blasco -
Analíticas, pruebas de esfuerzo y test de campo
Analíticas, pruebas de esfuerzo y test de campo

 

Lo primero es saber qué queremos saber. Podremos tener dos tipos de objetivos, valorar mi estado de salud o mi nivel de rendimiento. No son incompatibles y en función de los test que haga podré obtener información sobre ambos. Estos test me van a dar datos sobre diferentes aspectos, que podemos diferenciar en dos:

Parámetros fisiológicos: medición en reposo o en esfuerzo de variables internas de nuestro organismo en relación con el rendimiento en bicicleta y con nuestra salud. Las principales variables serán las cardiacas y las de intercambio gaseoso, siendo también útiles en determinados casos las de producción láctica, hematológicas y bioquímicas.

Parámetros de rendimiento: medición directa del rendimiento máximo o submáximo en el ejercicio específico. En el ciclismo podrán ser, fundamentalmente, la velocidad o la potencia desarrollada para un tiempo determinado.

Cuantos más datos tenga de los diferentes parámetros, más completa será mi evaluación. Para obtener esos datos podremos usar tres métodos. Análisis de sangre, pruebas de esfuerzo en laboratorio y test de campo.

 

ANÁLISIS DE SANGRE

Con el análisis de sangre obtendremos los datos hematológicos y bioquímicos en reposo. La producción de lactato también es mediante análisis de sangre, pero de forma inmediata y en esfuerzo. Realmente una analítica de sangre solo nos sirve para comprobar que todos los parámetros están dentro de los rangos normales. Es decir, no nos da información relevante sobre mejoras de nuestra condición física. Más bien nos sirve para lo contrario, ver si un peor rendimiento se puede deber a algún problema de salud que pueda ser detectado en la analítica. La anemia sería el más característico de estos problemas. Los análisis de sangre se usan ante todo para valorar mi estado de salud.

 

PRUEBAS DE ESFUERZO

Son test realizados en un laboratorio médico con un cicloergómetro o una cinta de correr. Con los test de laboratorio podemos evaluar tanto la salud cardiovascular como el nivel de rendimiento, aunque dependerá del protocolo usado y de los parámetros que se midan. Estos test tienen dos grandes ventajas y dos grandes inconvenientes. Las dos ventajas son la gran cantidad de datos que nos aportan, tanto fisiológicos como de rendimiento, y la fiabilidad y reproductibilidad de esos datos. Al ser en condiciones totalmente controladas (temperatura, humedad, resistencia…) los datos que obtengamos son 100% comparables con otros test, tanto del mismo ciclista como de ciclistas distintos. Las dos desventajas son su coste económico, de 60€ para arriba, y su menor especificidad respecto a los test de campo, sobre todo cuando pensamos en evaluación del rendimiento. Aunque un cicloergómetro reproduce perfectamente el gesto del pedaleo no es exactamente igual. La inercia de una bici en la carretera, la sensación del viento, la motivación y otros elementos son diferentes y no reproducibles en un laboratorio. Por eso a veces hay que ser cautos a la hora de trasladar los datos de un test de laboratorio a la bicicleta. Si encima el test se hace corriendo en una cinta pues peor aún.

No todas las pruebas de esfuerzo en laboratorio son iguales. Los datos que podamos conseguir dependerán de los instrumentos de medida disponibles. Además, y en función de os datos que busquemos usaremos un protocolo u otro. El protocolo más habitual es un test progresivo en rampa, que quiere decir que empezamos con una carga ligera y va subiendo de forma lenta pero constante hasta que llegamos a una carga que no podemos mantener. Otros protocolos son progresivos en escalones. Empezamos con carga ligera pero constante y al final de cada escalón, que puede durar entre 2’ y 5’, subimos de golpe la carga una cantidad determinada y la mantenemos otro escalón, así hasta que llegamos a un escalón que no podemos concluir. El parámetro de rendimiento en los test de laboratorio siempre será en vatios. Los cardiológicos se pueden medir con un pulsómetro o con un electrocardiograma. Os recomendamos que sea siempre con electro y con un médico deportivo o cardiólogo, ya que será sólo de esta forma cuándo podremos usar el test para detectar alteraciones cardiacas.

Protocolo aparte, la gran diferencia entre unos test y otros vendrá dada en si lo hacemos con toma de gases o con lactato. Si es con gases lo normal es usar un protocolo en rampa y medir el intercambio gaseoso (O2 inspirado y CO2 espirado) con una máscara conectada a un analizador de gases. Esta es la única forma de conocer nuestro VO2max, que es la referencia estándar de potencial de rendimiento aeróbico. También nos sirve para calcular nuestros umbrales ventilatorios, VT1 y VT2, y establecer zonas de entrenamiento. En los resultados de estos test cada umbral ventilatorio vendrá dado en vatios y pulsaciones. Estos datos, sobre todo los vatios, si se sacan de un test en rampa, no son muy fiables a la hora de reproducirlos en el día a día sobre la bicicleta. Si es con lactato lo normal es usar un protocolo en escalones para dar tiempo al lactato a estabilizarse después de cada aumento de carga. Con los lactatos no tendremos el dato de VO2max ni los umbrales ventilatorios, pero nos da el umbral de lactato, considerado como el punto donde al lactato aumenta 1mmol respecto a los valores de reposo, y el umbral anaeróbico, considerado como el punto donde el cuerpo ya no puede aclarar el lactato generado y este aumenta de forma exponencial. Con los test de lactatos los datos de vatios en cada zona de entrenamiento son más fiables a la hora de llevarlos a la bicicleta real.

Como ya hemos comentado estos test en laboratorio pueden cubrir los dos objetivos, de salud y de rendimiento. Si lo hacemos por salud se debe usar un electrocardiograma, sí o sí. Si lo hacemos por rendimiento obtendremos dos informaciones importantes, la evaluación de nuestro estado de forma en ese momento y las zonas de entrenamiento. Si solo vamos a hacer una prueba al año recomendamos los gases ya que son más precisos para conocer nuestro nivel de rendimiento, aunque menos para las zonas de entrenamiento. Por el contrario, si hacemos varios test al año, recomendamos lactatos que son más precisos para establecer las zonas de entrenamiento.

 

TEST DE CAMPO

Los test de campo son los que hacemos en nuestra bicicleta y al aire libre. Igual que pasa con los de laboratorio puedo recoger diferentes datos en función de los medios de que disponga. Lo más sencillo es un cronómetro y una distancia. Por ejemplo, podríamos usar un segmento de Strava. Tener la velocidad media en ese segmento en test máximos a lo largo del año sería un indicador de evolución del rendimiento. El mayor problema de estos test es la influencia de factores muy variables y poco controlables o medibles. Básicamente el viento y el terreno. Para evitar la influencia del terreno es mejor hacerlo en carretera o en alguna zona con una superficie sólida que no cambie mucho en su estado. Para disminuir la influencia del viento mejor hacerlo en subida y en zonas protegidas. A pesar de todo el factor viento seguirá dándonos un gran margen de error a la hora de comparar diferentes test. Si usamos pulsómetro no vamos a aportar mucha información relevante de cara a un test de rendimiento. Las pulsaciones en esfuerzo máximo no varían mucho durante el año, lo que varía es el rendimiento en sí. Únicamente en test largos podremos usar las pulsaciones medias como referencia para calcular el umbral anaeróbico en pulsaciones. En un test de 20’ sería multiplicar la media por 0,98. Si es más corto de esos 20’ mejor usar el 90% de la FC máxima alcanzada durante el test como dato de umbral anaeróbico. Pero como decimos, este umbral no se modifica mucho durante el año y lo importante es el rendimiento a esas pulsaciones y no tanto las pulsaciones en sí mismas. Así llegamos a la única forma real, fiable y comparable de medir un test de campo en bicicleta, los vatios. Si tenemos la suerte de contar con un potenciómetro conseguiremos los datos de potencia durante el test. Teniendo bien calibrado el potenciómetro estos datos son los más fiables y útiles que podemos conseguir. Ya no nos importa el viento, e incluso podemos comparar test hechos en diferentes lugares, aunque recomendamos mantener siempre el mismo sitio para los test. El dato más importante será el de potencia media, que será el mejor indicador de nuestros progresos.

En los test de campo lo más importante será elegir la duración del test. Porque en base a esa duración los datos que tome me van a informar de un tipo de rendimiento u otro. Fundamentalmente podremos medir rendimiento de potencia pico máxima y resistencia anaeróbica con test de entre 0 y 1’. Rendimiento aeróbico máximo o de potencia aeróbica con duraciones de entre 3’ y 6’. Y rendimiento de resistencia aeróbica o capacidad aeróbica con duraciones de entre 20’ y 1h. Lo recomendable es hacer los 3 tipos de test para ver nuestra evolución en cada uno de ellos. Si se participa en maratones o marchas de gran fondo se puede hacer un test de fondo específico, de 2h a 4h. De todas formas, en este caso, lo mejor es usar los vatios de las competiciones.

Estos test conviene hacerlos entre 2 y 4 veces durante la temporada. Un mínimo de 4 semanas y un máximo de 10 semanas entre test es lo recomendable. Y recuerda, los test son duros y vas a sufrir. Pero eso es lo que nos gusta… ¿no? 

 

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