La Sierra Norte Bike Challenge desde dentro. Noe Lopes

En su “edición 0” no competitiva, la Sierra Norte Bike Challenge se estrenaba con una participación de lujo exclusivamente por invitación. Entre los participantes, dos plazas eran para lectores de BIKE, que pudieron vivir de primera mano la experiencia y ahora nos lo cuentan. Las damas primero, este es el relato de Noe Lopes.
Noe Lopes. Fotos: canofotosports.com -
La Sierra Norte Bike Challenge desde dentro. Noe Lopes
La Sierra Norte Bike Challenge desde dentro. Noe Lopes

A veces las experiencias más gratas y sorprendentes son las menos esperadas.

En ese caso, fue una selección de la revista BIKE para participar en una edición “0” de una carrera, la SIERRA NORTE BIKE CHALLENGE.

A principio me apunté sin muchas ilusiones. pensé que sería una selección "a dedo" donde el seleccionado ya estaba escogido de antemano, pero nada más lejos de la realidad. De repente un día entro en mi e-mail y recibo la noticia de que había sido seleccionada y preguntando si aún estaba disponible para participar en la prueba.  Entre sorprendida y asombrada sin saber muy bien dónde me metía y después de deliberar un par de horas con mi pareja.... decidí decir que "SI", que quería ir.

No sabía dónde me metía. Como era una edición de prueba, exclusiva a unos pocos invitados (máximo 50 personas), no se podía acceder sólo con efectuar una inscripción. Tuve la suerte de entrar en ese selecto grupo de invitados, pero no tenía ni idea de cómo serían las etapas, distancia, desnivel, puntos de salida, llegada, etc. Era una aventura a toda regla.

Entre los invitados a esa edición 0 había mucha gente conocida: Fran Ventoso (Movistar), Mónica Aguilera (campeona del mundo de raids de aventura y del maratón de Sables), Chema del Olmo (periodista deportivo), Ana Burgos (Triatleta medallista olímpica en Atenas), Sandra Santanyes, etc. Además representantes de varias revistas del mundo ciclista, bikers del panorama nacional, ex futbolistas... en fin, un cartel de lujo.

La marca italiana de suplementos ENERVIT estaba presente en la prueba y nos brindaron un wellcome pack súper completo, con todo lo necesario para estos tres días de aventura.

Sierra Norte Bike Challenge - Etapa 1: Robregordo-Rascafría

Comparto habitación con Sandra Santanyes y nos pusimos de acuerdo en la hora de poner el despertador: 2 horas antes de la salida para desayunar tranquilamente y tener tiempo para hacer la digestión. Pero yo antes de las 7 ya estaba despierta así que me levanto, voy al baño y me pego una ducha fría para despertar el cuerpo. Cuando acabo, Sandra ya está despierta y bajamos a desayunar.

La salida estaba prevista para las 9. Cuando teníamos todo preparado, bajamos las maletas a la recepción del hotel y esperamos la hora de ponernos en marcha. Había una niebla tremenda en la zona pero nos habían dicho que arriba estaría más despejado. Con unos minutos de retraso tomamos la salida. Había unos pocos kms neutralizados por asfalto antes de "la estampida". 

A principio por el asfalto subíamos todos juntos pero cuando se acabó el tramo neutralizado y el coche nos dejó "paso libre", los gallos de cabeza empezaron a tirar y yo busqué un ritmo cómodo.  Según íbamos subiendo, la niebla se dispersaba y nos ofrecía una vista increíble de la Sierra Norte Madrileña vestida con los colores de otoño. Un regalo para los sentidos.

La pista subía pero no era una pendiente muy dura y pude ir haciendo sin forzar, hasta que en un momento veo a Antonio de la Rosa (de la organización) que estaba en un desvío y nos decía: ¡meter todo que viene una subidita dura! Miro a la izquierda y venia un senderito con una pendiente jodida. Logré entrar y seguir pedaleando hasta casi la mitad pero perdí tracción al resbalar en una piedra y tuve que poner pie al suelo. Era un tramo no muy largo y en seguida volví a subirme a la bici.  A partir de ahí se subía muy suave, la pendiente invitaba a ir rápido... no, rapidísimo. 

En ese tramo me quedé sola, no veía a nadie por delante ni nadie por detrás. Hice muchos kms así. A veces miraba hacia atrás buscando la aproximación de alguien o algún grupo con el cual rodar durante ese tramo. Miraba hacia abajo, hacia el valle, un mar de nubes lo cubría como un manto de algodón, pero allí arriba donde estábamos el cielo estaba despejado con un sol casi primaveral. Estar allí arriba y ver ese mar de nubes abajo me hacía sentir como alguna especia de Dios del Olimpo griego, que había enviado las nubes abajo para no ver lo que hacen el resto de los mortales en sus vidas "mundanas". Jajajaja.

Cuando llega aproximadamente el km 20, había un avituallamiento. Cynthia, la chica que me pilló por detrás casi al final de ese tramo no se para, pero yo sí. Llevaba de todo encima, pero decido comer y tomar algún gel que tenían allí. Bebo un poco de agua, miro si necesito rellenar el bidón pero como hacía fresco no había bebido mucha agua. Me despido del chico y sigo. Un poco más adelante vuelvo a pillar a Cynthia y así vamos haciendo, en los tramos de subida la pillaba yo pero en las bajadas me pillaba ella.

En el km 38 venia una bajada muy larga de unos 8kms y ahí ya la pierdo completamente de vista.

Del km 46 al 51 había la última subida de la etapa, con unas rampas durísimas que me hicieron meter todos los piñones y aún echar de menos alguno más. Al principio de la subida vuelvo a pillar a Cynthia que iba con otra chica. Voy unos metros a su lado pero sigo adelante, ya no la volví a ver hasta la llegada.

Además en esa subida había ganado suelto pastando. En una rampa muy jodida veo adelante una vaquilla con unos cuernos que me parecieron ¡unas lanzas! jajaja. Me miraba a mí, tenía un becerrito a su lado y eso me puso inquieta. Normalmente las vacas no atacan a no ser que quieran defender sus crías, y además.... yo iba con ¡maillot rojo! Así que nada, antes de pasar a su lado, me bajo de la bici y pongo la bici de por medio para servir de escudo, pero al parecer la vaca tenía más miedo de mí que yo de ella y se metió dentro del bosque.

Justo en ese punto había que cruzar una valla así que iba tener que desmontar de todas formas. Crucé la valla y volví a montar. Más adelante había otra vaca pero se metió dentro del bosque antes de que me acercara.

Por fin se acaba la dichosa subidita de las narices. ¡Que dura era! Ahora bajada de 4kms y un tramo de llaneo picando hacia arriba de unos 8kms hasta la meta en Rascafria.

¡En la llegada nos cuidaban súper bien! Primero la gente de Enervit tenía preparado un batido recuperador, y luego una bolsa con bocata, frutas y zumos para reponer fuerzas. Dejé la bici en manos de los chicos de Flyz Bike que eran los encargados de cuidarlas: lavar, engrasar y hacer alguna reparación si fuera necesario, para tenerlas a punto en la siguiente etapa. ¡Todo un lujo!

Después de estar un ratito allí comentando la etapa con los demás, nos vamos al hostal rural Los Espinares donde estábamos alojados ese día. Un lugar súper acogedor con unas habitaciones chulísimas. 

Sierra Norte Bike Challenge - Etapa 2: Rascafría – Torrelaguna

Al igual que ayer, me desperté antes de que sonara el despertador y pegué una buena ducha fría para despertar el cuerpo y fuimos a desayunar. Desde luego hoy el desayuno estaba mucho mejor que ayer, mucho más variado y para todos los gustos. Aunque dentro del hostal hacia buena temperatura, fuera hacia muchísimo frio, haciendo honor al nombre del pueblo. Además una espesa niebla tapaba todo.

Rascafría estaba a unos 1129mts, y nada más salir, teníamos que subir hasta los 1700mts de altitud. 15kms de subida constante y tendida. Antes de salir llegué incluso a poner el chubasquero porque estaba chispeando, pero unos minutos después paró y volví a meter el chubasquero en el bolsillo.

No me gusta salir en la primera fila así que siempre me pongo un poco más detrás. Cuando se da la salida, no sé cómo de repente me veo rodando en la primera fila de carrera. Todo porque algunos se pararon a poner ropa de abrigo y luego alguien del grupo de delante rompió la cadena. Seguí rodando porque pensé que en seguida nos pillarían. En ese tramo había poca pendiente, de hecho era casi un falso llano. En efecto, unos pocos kms después nos pillaron y para cuando el camino se puso un poco mas cuesta arriba, todo estaba en su sitio: los más fuertes delante ¡y yo detrás! jajajaja

Logré seguir el ritmo del grupo de cabeza hasta el km 8 aproximadamente. A partir de ahí me fui descolgando y los perdí de vista. Pero bueno, de los 15kms de subida, ya había devorado casi 8, así que no estaba nada mal. Al coronar el puerto de Morcuera en el km 15, había que bajar menos de 2kms por carretera para volver a subir unos 3 kms más y coronar el siguiente puerto: Canencia. En estos 2 kms de carretera la niebla cubría todo y no se veía ni 20mts por delante. He bajado un poco acojonada por la poca visibilidad pero por suerte pasó rápido y volvimos a meternos en pista. Los 3 kms pasaron volando y en seguida empezamos a bajar por pista. 

En ese punto voy con Javier, un chico gallego que vive en Madrid, Paloma Lahoz y otra chica que tenia con ella, y un chico llamado Juan Carlos Alcolea. Hacemos un buen tramo juntos hasta llegar al primer avituallamiento. A partir de ahí venia la bajada más técnica de la ruta, un GR lleno de piedras que con toda la humedad temía que iba estar más resbaladizo que piedras de jabón. 

Salgo antes que los demás y empiezo a bajar el GR. Es bastante asequible incluso para una patán como yo, aunque he tenido que apoyar el pie en unos pocos tramos para superar escalones en curva y algún tramo más complicados. Pero fueron cuatro tramos puntuales, por lo demás se podía bajar perfectamente y eso que estaba mojado, si llega a estar seco se podría hacer mucho más rápido. Casi al final de la trialera me pilla el chico que venía antes con nosotros, Juan Carlos, y a partir de ahí seguimos juntos, charlando comentando el recorrido, y lo que quedaba de la etapa se hizo muy llevadero.

Antes de llegar a Torrelaguna, había que subir hasta el depósito de agua, una subida que resultó menos dura de lo que esperaba. En un plis coronamos y ahora todo bajada hasta meta. La meta estaba en la plaza mayor de Torrelaguna. Al llegar allí doy las gracias por la compañía y me despido de mi compañero de etapa.

La gente de Enervit me prepara un bidón con recuperador y lo tomo enseguida. No os podéis imaginar lo bien que resulta tomar ese recuperador nada más acabar la etapa, se nota muchísimo al día siguiente.

Dejo la bici en manos de los chicos de Flyz Bikes para que la mimen y literalmente, me olvido de ella hasta el día siguiente.

A las 20:30 toca cenar y después de la cena, fuimos invitados a hacer una visita a una de las bodegas subterráneas que hay en las cuevas que recorren el pueblo. Torrelaguna tiene una enorme red de túneles y cuevas que recorren todo el pueblo y que en épocas anteriores fueron usadas como bodegas o refugios anti-aéreos. Una vez finalizada la visita, fuimos derechitas a dormir. La etapa de mañana sería la más dura y larga, así que la salida se adelantaría a las 8:00 a.m.

Sierra Norte Bike Challenge - Etapa 3: Torrelaguna – Robregordo

Y llegó el día de la etapa reina. Si las otras etapas fueron muy llevaderas y disfrutonas, hoy tocaba sufrir un poco más. Por delante nos esperaban unos 90 kms, un perfil escalador, donde predominaban las subidas hasta cuotas de hasta casi 2000mts de altitud y un desnivel acumulado de subida de unos 2500mts+.

La etapa de hoy era en plan: 20kms de "medio llano", luego empezaba a subir hasta casi 1600mts y allí nos quedábamos cresteando durante 25kms para bajar y volver a subir el último puerto de casi 1800mts de altitud para luego coronar Somosierra donde acababa la etapa y había un tramo neutralizado de unos 5kms hasta el hotel donde hemos salido el primer día. En total deberían salir 90kms.

En las etapas anteriores salía con los bolsillos llenos pero como en los avituallamientos había de todo, acababa volviendo con todo en los bolsillos, así que hoy decidí salir con lo justo e ir cogiendo cosas de los avituallamientos. Ya tendría tiempo de arrepentirme de ello.
De salida rodamos todos juntos, aunque un poco más adelante había una bajada trialera y algunos han tenido que echar pie. Lo pasé sin problemas y seguí el tramo de "falso llano". Despúes de cruzar un estrecho puente, me pilla un grupito de unos 4, y fuimos rodando juntos hasta el primer avituallamiento, sobre el km 25. Cuando llego ahí ya voy con hambre (ya había consumido casi todo lo que llevaba). Para mi sorpresa no había casi nada, solo barritas, las cuales no puedo ni pensar en comer. Solo habían dos geles, Paloma se tomó uno i yo otro. Quería alguno más para llevar encima pero nada de nada.

Vaya hombre, en todas las etapas me sobraba todo porque había de todo en los avituallamientos, y justo hoy que salí pelada, no había nada. He cometido el error de confiarme demasiado y eso no se debe hacer jamás. Siempre tienes que llevar reservas en los bolsillos.

Salimos para afrontar los kms de subida que nos esperaban por delante. Yo con el ánimo por los suelos por la falta de geles. Sabía que iba a pillar gorda. Y así fue. A pocos kms de empezar a subir me voy quedando sin fuerzas. El grupo tira adelante pero yo ni me esfuerzo por seguirlos porque sé que no puedo.

Empiezo a sufrir una pájara más grande que un cóndor. Un globo como un zepelín. Como queráis llamarlo. Pero iba en una pendiente que no debería tener más del 5% y no podía y ni a 8km/h. Ahí fue donde tiré de coco. Había momentos en que quería parar y sentarme, pero me esforcé por seguir xino-xano, lento pero sin pausa.

Según íbamos ganando altitud, hacia más frio. Fue un momento muy crítico para mí. Lo pasé fatal. Aproveché para hacer algunas fotos ya que el paisaje me ayudaba a seguir adelante. Después de unos 10kms de subida vino una bajadita y a partir de ahí, los siguiente 17kms se mantenían así, cresteando la sierra entre los 1400 y 1600mts de altitud en continuos sube-baja, hasta que en el km 51 llegaba al tramo de pateo que había que cruzar para acceder al otro lado de la Sierra. 

Era un tramo de solo 1,5 o 2kms pero que se hicieron muy lentos por la dificultad, en algunos pasos tenía que cargar la bici a cuestas para pasar fácilmente. Ese tramo pateando me vino bien en realidad porque cambiaba un poco el chip de sufrir pedaleando. ¡Ahora sufría pateando! jajajaja

Justo al acabar ese sendero abajo del todo estaba el segundo avituallamiento. Me ofrecieron la opción de “escaparme” por carretera, pero  ¡de eso nada! Había que ser finisher.

Uno de los chicos se apena de mi cara de hambre y va a por dos geles en el coche. Bebo uno y meto el otro en el bolsillo. Como medio plátano, relleno el bidón con isotónico y sigo adelante. Aun quedaban unos 40kms de ruta.

Por fin pude recuperar un poco con el plátano y el gel y volví a sentirme bien. Tocaba bajar/llanear unos pocos kms y volver a subir hasta los 1800mts de altitud en una subida de 10kms. Coronamos en el km 70 y venia una bajadita antes de volver a subir.  Me siento bien y voy tirando hasta que corono el último puerto en el km 82  y empiezo a bajar. 

Cuando voy bajando sube un coche de la organización con Antonio, que me dice que ahora era todo bajada. Sigo adelante y en un cruce veo a Cynthia, la cual no veía desde la salida, con unas cintas de marcar el recorrido dudando en un cruce. 

Me dice que Antonio la pidió que marcara el cruce pero estaba en duda. Al parecer, el recorrido que habían marcado originalmente se alargaba mucho (hasta los 100kms) y para que se quedara en los 90kms anunciados, se pusieron a marcar por otra ruta alternativa.

Me quedo un rato con ella esperando que llegue Antonio con el cual acababa de cruzarme hace poco cuando iba en coche. Cuando llega Antonio, nos dice el camino correcto, y empiezo a bajar. Esa bajada deja arriba en el puerto de Somosierra, donde en teoría finalizaba la etapa.

Ahora quedaba el tramo neutralizado desde allí hasta el hotel, de unos 5kms por carretera. Aprovecho para poner el chubasquero ya que hace frio. Después de unos 5kms de bajada, con algún puñetero repecho de por medio, llego al hotel. Ufff  ¡por fin! Quien me iba decir a mí que la última etapa seria la mas cabrona! jajajaja

Por fin en el hotel, me pego una merecida ducha calentita. La organización de carrera había reservado unas habitaciones para que los participantes pudiéramos usar las duchas.

Ya una vez te duchas y pones ropa limpia, es como si lavaras no solo el sudor y el barro, pero también todo el sufrimiento. A partir de ahí sólo recuerdas lo bien que lo has pasado. ¡Increible la memoria selectiva que tenemos!

Había un pica-pica para despedir esa edición 0. Después de pasar un rato allí, me despido de la gente y me meto en la furgo. Me esperaban más de 6hrs conduciendo hasta Barcelona ¡y eso era más dura que la 6hrs en bici!

Vuelvo a casa con muy buen sabor de boca. Ha sido una aventura muy gratificante.

La Sierra Norte de Madrid es un territorio espectacular, un regalo a los sentidos. Además el recorrido es muy apto a todos los niveles, alguno podrá tardar más, otros menos, pero no acabaras hecho polvo y aún sobrará tiempo para disfrutar de las poblaciones donde dormimos, conocer algunos lugares históricos, tomar una cervecita y charlar con los demás participantes.

Las fechas oficiales para la primera edición en el 2016 aun no están publicadas, pero será en primavera, por lo que la Sierra volverá a estar espectacular lleno de colores y vida. Merecerá la pena conocerla en bici.

Noe Lopes

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