Antonio Ortiz: crónica en la Mongolia Bike Challenge

El corredor nos cuenta en primera persona y desde dentro cómo se vive una carrera tan especial
Antonio Ortiz. Fotos: Eric Peterson/MBC -
Antonio Ortiz: crónica en la Mongolia Bike Challenge
Antonio Ortiz: crónica en la Mongolia Bike Challenge

En el boom que parece que estan viviendo las carreras de mountainbike por etapas, Mongolia Bike Challenge, no es una más. El hecho de que tenga lugar en Mongolia, le da un carácter diferente. La organización es sensible a la especificidad de este estraño pais y tiene como objetivo organizar una carrera con un fuerte sello aventurero. La participación es individual y no por parejas como en el resto de grandes carreras, el recorrido transcurre por vastas extensiones inhabitadas y en los campamentos escasean los lujos. Esto hace que se restrinja la inscripción a 100 incritos, aunque en la presente edición han tomado la salida 108 corredores venidos de 24 países.

La recepción tuvo lugar en la capital y única ciudad del país, Ulan Bator. Urbe construida en los años 20 bajo la hegemonía soviética y que tiene aspecto de estar en constante contrucción o en constante desconstrucción.

Nos trasladamos al monumento a Gengis Khan donde nos esperaba el primer campamento de Gers, las típicas tiendas nómadas. Allí empezó la primera etapa, un bucle de 120 kilómetros y casi 2800 metros de desnivel acumulado, conseguidos a base de ascensiones con pendientes descomunales, que, cómo no, endurecieron la jornada y constituyeron una sorpresa mayúscula ya que todos nos imaginábamos el típico recorrido llano en las estepas asiáticas. Al primer avituallamento, situado en alto en 30 kilómetros llegué en un grupo de 8 en cabeza. Al segundo avitallamiento también situado en un premio de la montaña, ya sólo llegamos un grupo de 6. En el kilometro 100, tercer avituallamiento y puerto de montaña, ya llegó Corey Wallace liderando y a 2 minutos llegamos Pau Zamora y yo perseguidos de cerca por un australiano desconocido, que nos acabaría atrapando y entraría en segundo lugar, completando un podium con un Corey intratable en cabeza y yo en tercer lugar a 6 segundos del australiano.

La segunda etapa en línea con salida en el Monumento a Gengis Khan y llegada en Jalman River, de 126 kilómetros y 2100 de desnivel acumulado, ha tenido unos primeros kilómetros a ritmo tranquilo hasta la primera dificultad orográfica fuerte en el kilómetro 30 donde el grupo se ha roto y nos hemos quedado ya sólo 8 corredores. Hemos ido agrupados hasta el tercer avituallamiento en el kilómetro 67 y en ese punto Pau Zamora y yo hemos imprimido un fuerte ritmo dejando a todo el grupo por detrás en una pista revirada y salpicada de profundos barrizales. Viendo que no nos atrapaban, hemos decidido intentar coronar la última dificultad montañosa del día, cosa que hemos conseguido. La ventaja era grande con el grupo perseguidor así que hemos parado lo mínimo y nos hemos lanzado a tumba abierta en el descenso y hemos hecho muy buen trabajo de equipo en los 30 últimos kilometros, básicamente llanos, pero con un molesto viento de cara, que transcurrian por el fondo de un majestuoso valle que obligaba a cruzar unas 10 veces cauces caudalosos de ríos helados, algunos de ellos nos cubrían por medio fémur. Ese intenso trabajo de relevos ha recogido sus frutos y nos hemos presentado en la línea de meta en solitario, entrando Pau Zamora. En la general Corey Wallace, el canadiense de Kona va en cabeza, yo en segundo lugar a 6'32" y Pau Zamora se ha metido en tercer lugar a 7'57".

Además de los intríngulis de la competición, lo más destacable de esta segunda etapa ha sido la enorme cantidad de majestuosos paisajes por donde hemos pasado y que nunca hubiéramos pensado que encontraríamos en Mongolia. Tan pronto parecía que estábamos en los Alpes, como en Canadá.

 

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