Merida One Twenty 9. Más versátil, más Trail

La sexta generación de la One Twenty ha llegado para potenciar sus rasgos de bici Trail, sin renunciar a la versatilidad de la que siempre ha presumido pero añadiendo capacidad de afrontar cualquier tipo de reto.
Héctor Ruiz // Fotos: Alejandro Cubino -
Merida One Twenty 9. Más versátil, más Trail
Merida One Twenty 9. Más versátiles, más Trail

Merida One Twenty 9

Probamos estas dos versiones de la One Twenty 2019 con unas sorprendentes características en cuanto a diseño y geometría, pero también mimo en los pequeños detalles, versatilidad y, en el caso de la One Twenty 9 6000, una destacable buena relación calidad-precio.


 → One Twenty 9 8000:
12,670 Kg. Precio: 6.999€



 → One Twenty 9 6000: 13,940 Kg. Precio: 3.799€


Se cumplen 10 años de este modelo “para todo” de Merida, y lo hace con un lifting de la versión precedente (de 2015). De un vistazo rápido quizás las diferencias puedan no llegar a parecer de gran magnitud, pero cuando las analizas despacio y mucho más cuando montas en ellas, todo cambia. Una de las características que se muestra muy presente es la herencia de muchos de los rasgos ya presentes en otras bicis como la One Sixty de Enduro o la One Forty de All Mountian, mostrándose como una versión de recorrido reducida de éstas... pero hay mucho más.

Sigue la estela marcada por los modelos One Sixty y One Forty

120 mm es una cifra ideal por las posibilidades que ofrece, pero muchas veces implica ciertas complicaciones. Si hace unos años gran parte de las bicis de este recorrido de suspensiones estaban indicadas para un uso Maratón, desarrolladas con una geometría no muy distinta a la de una bici de XC, finalmente en países con raíces muy “racing” como España, estas bicis no han sido las más habituales en este tipo de rutas y carreras por etapas tan en boga en los últimos años, decantándonos más por la ligereza de una bici de XC “pura” con no más de 100 mm. Y las Trail de 120 mm, empujadas poco a poco a ser bicis para un uso más desenfadado en plena montaña, han ido experimentando una evolución en materia de geometrías y suspensiones hacia “lo bruto”, prácticamente con unas características que bien podrían hacer sombra a algunas bicis de Enduro de hace no muchos años. Y este es el caso de la One Twenty...


Todos los rodamientos se han sobredimensionado, no solo para aumentar la fiabilidad y asegurar la ausencia de holguras con el tiempo, sino para aportar más rigidez torsional en el tren trasero. Se ha aumentado el diámetro del rodamiento del pivote principal del basculante en un 13%, mientras que el resto de puntos de giro como la articulación entre vainas y punteras lo han hecho en un 20%.

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FLOTANTE

El diseño de la One Twenty gira en torno a su suspensión Float Link, con la que han tratado de mantener un centro de gravedad bajo y un standover también reducido, 20 mm menos que en la versión anterior, de manera que sea más fácil mover la bici en senderos técnicos y en altas velocidades. Este sistema, de tipo flotante, logra un leverage ratio muy bajo, que les permite trabajar con presiones en el amortiguador muy bajas, por lo que los bikers de mayor peso no tendrán que recurrir a presiones excesivas.

El montaje se ha “reforzado” para un uso más intenso, desde los neumáticos a la tija telescópica

También es sinónimo de menos calentamiento y menos presión en las juntas, aumentando la durabilidad. Y en relación al peso, se han cubierto las espaldas fabricando un cuadro que es por encima de otras cualidades, muy resistente, ocupando la ligereza un segundo plano. Para ello en sus pruebas de laboratorio han utilizado cargas de 140 kg (superiores a los estándares usados por otras marcas) con las que se han logrado pasar 300.000 ciclos de impacto, el doble que el modelo anterior, a lo que han llegado tras probar configuraciones distintas de las capas de carbono, diferentes grosores del aluminio y el sobredimensionamiento de los puntos de giro. Y aunque su objetivo no es sorprender en la báscula, el cuadro de la versión “full carbon” CF4 tiene un peso de 2.105 g, 400 g de rebaja respecto a su predecesora, mientras que la versión Lite de aluminio ha cogido algo de peso precisamente para llegar a ser más resistente y fiable, con 3.020 g. La versión CFA intermedia con triángulo delantero de carbono y trasero de aluminio, como la One Twenty 6000 que vemos aquí, tiene un cuadro de 2.560 g de peso. Todas poseen la bieleta principal de aluminio.


Las líneas del cuadro se estandarizan en Merida, ofreciendo ahora todos sus modelos una estética muy homogénea y limpia. Las potencias son muy cortas para compensar el incremento de tamaño en Reach del triángulo delantero.

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FLEXIBILIDAD

Sorprenden los componentes que encontramos en la One Twenty, especialmente el modelo 8000, que roza el elitismo de la más alta gama y presume de unos frenos SRAM Code, mientras la 6000 encontramos unos Shimano Deore más básicos. Exceptuando este apartado, el resto del hardware es idéntico: manillar de 760 mm de ancho y anclaje de 35, tija telescópica con 150 mm de recorrido y neumáticos Maxxis Minion DHR II 2.4” y Forecaster 2.35”. Hasta aquí queda patente que no queda muy lejos de los componentes que encontraríamos en una bici de Enduro como la One Sixty. Merida ha sido precavida y ha creado la One Twenty para ser compatible con una horquilla de 120 mm, aprovechar el buen comportamiento pedaleador de la trasera y realizar un montaje más enfocado al peso ligero y al rendimiento (manillar plano, potencia más larga, neumáticos más rodadores, con lo que se convertiría en una bici más maratoniana, tal y como el gran Jose Antonio Hermida ha montado la suya personal, por poner un buen ejemplo). Lo malo es que si queremos decantarnos por esta opción, de serie solo se ofrece con horquilla de 120 mm (Fox 34 Step Cast) en el modelo 9000, el tope de gama, con un precio que asciende a los 8.999€.

MERIDA QUIERE JUGAR

Tal y como vienen de serie las dos unidades probadas (entre ellas hay una diferencia de 3.200€ de precio) las sensaciones que experimentas una vez nos montamos son las de una postura muy neutra y correcta, centrada, transmitiendo mucho control y haciéndote sentir “poderoso”. La pipa de dirección es bastante corta en todas las tallas (95 mm en talla M, 105 mm en L), además la tapa superior de la dirección también es muy plana, por lo que podemos jugar con la altura del manillar y adelantar el centro de gravedad para rutas que requieren más rendimiento sobre los pedales.

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TAN TRAIL COMO QUIERAS

Que su geometría sea “más Trail” no va en detrimento de sus aptitudes pedaleadoras. Con el sag del 25% que hemos usado inicialmente, el comportamiento de la trasera es muy firme y el pedaleo apenas afecta a la suspensión, y eso que la sensibilidad inicial es elevada. En la 8000 apenas hemos usado el bloqueo del RockShox Deluxe RT3, más que en tramos de asfalto con mucha pendiente, pedaleando prácticamente siempre en la posición intermedia de su amortiguador, que endurece lo suficiente, e incluso en abierto en zonas que han requerido de más tracción. Esta opción no la tenemos en la One Twenty 6000 porque su amortiguador Deluxe RL no posee bloqueo.


El amortiguador flotante no se ancla al triángulo delantero, flotanto entre bieleta y vainas. El ratio de la bieleta está diseñado para que trabajen con presiones más bajas. Nosotros hemos empleado unos 130-140 psi para un peso de unos 70 kg, priorizando la absorción general y la tracción en unas condiciones de montaña, senderos rotos y técnicos.

Si queremos liberar todo el potencial de sus 120 mm y que dibuje con mayor perfección el terreno, es recomendable quitar un poco de aire del amortiguador y aumentar el sag. Gracias a que la suspensión tiene un gran soporte en los centímetros intermedios, no se consume con facilidad y tenemos los últimos centímetros disponibles para los impactos más fuertes, como al aterrizar de un cortado o un hoyo a gran velocidad. El peso, de unos 13 kg en orden de marcha en el caso de la 8000 y por encima de los 14 kg con pedales y portabidón en el caso de la 6000. Son cifras que obviamente se alejan de un uso puramente “maratón” tal y como lo conocemos en nuestros dominios, y mucho más en línea con el uso agresivo y técnico que Merida ha tenido en mente a la hora de diseñar este modelo, derivado del uso de componentes robustos y generosos en medidas.

El Float Link permite una tracción muy buena, gracias a cómo trabaja en el recorrido intermedio

Todos los detalles, desde los tornillos de los puntos de giro, todos serigrafiados con el tornillo Torx de la medida que hemos de usar y el par de apriete máximo, a los protectores del tubo principal o la vaina, sin olvidarnos de las guías para los cables, son un de nivel que merece elogios. Las formas del cuadro están muy trabajadas, con refuerzos muy sólidos en el basculante y los tirantes. Las vainas por delante de las punteras son bastante voluminosas, e incluso es una zona potencial de arañazos y golpes (no solo piedras, también al poner la bici en el portabicis, apoyarla a la de los compañeros...), por lo que no hay que descuidar la protección de esta zona. Lo bueno es que nos permite trabajar con mucha holgura a la hora de alinear la pinza trasera con el disco.


Los bloqueos del movimiento del cableado interno son una solución única. El cable queda atrapado a modo de sandwich en la guía. Esta a su vez va atornillada al cuadro de manera que no se mueva ni vibre en ningún momento. Merida asegura que el cuadro acepta bidones de agua de hasta 750 ml sin problemas en las tallas M, L y XL en las versiones de carbono. En las tallas L probadas lo hemos confirmado, aunque no hemos podido comprobarlo en tallas más pequeñas.

18 MESES DE ESFUERZO | Hace meses (principios de año) que en BIKE tuvimos la primicia de tener en nuestras manos los primeros prototipos de cuadro de la One Twenty nacidos tras 18 meses de intenso trabajo, custodiados por David Galán, de marketing de Merida SWE.  Pudimos contar con dos versiones, una de las primeras impresiones 3D sobre las que se hacen modificaciones y apuntes apara las siguientes pruebas, y uno de los primeros protos definitivos de carbono. En él ya se intuía la personalidad de la One Sixty de Enduro, de hecho en la oficina de Stuttgart donde las diseñan no ocultan que se han basado en todo lo aprendido en ésta para su diseño. “Queríamos que la bicicleta tuviese su personalidad, que antes de montarse sobre ella transmita confianza, seguridad y velocidad”. En su diseño se ha buscado que la línea de la bicicleta describa trazo continuo desde las vainas hasta la dirección, sin interrupciones, que se vea sencilla.

Más información en www.merida-bikes.com.es.

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Merida One Twenty 9 2019