Revisión a fondo de un sistema tubeless

El líquido sellante de tus tubeless no dura para siempre. Por exceso de trabajo reparando perforaciones o por exceso de reposo (puede haberse secado) cada cierto tiempo toca rellenar. Te recomendamos además que revises su estado interior para lograr un nuevo sellado eficiente y duradero.
Iván Mateos // FOTOS: Alejandro Cubino -
Revisión a fondo de un sistema tubeless
Revisión a fondo de un sistema tubeless

Líquidos sellantes para Tubeless hay muchos y muy variados en el mercado. Algunos dan buen resultado, otros mejor... algunos duran meses en perfecto estado, otros se secan o aglutinan en unas semanas... En esto también intervienen otros factores que aceleran su envejecimiento, como la temperatura ambiente (en Almería se secan antes que en Cantabria), el tiempo que pasas sobre la bici o cuánto haya tenido que trabajar, si habitualmente montas por zonas sembradas de zarzas, espinas y abrojos. Mínimo una vez al mes comprueba si el líquido está “vivo”. Agita la rueda; si no lo escuchas fluir por el interior se habrá secado o agotado y toca repostar. Puedes ir directamente al paso 10, o bien realizar una puesta a punto completa, como vamos a ver en este artículo, para asegurarnos un perfecto sellado entre todos los elementos.

»HERRAMIENTAS

Desmontar un Tubeless es sencillo, requiere pocas herramientas, quizá la más especial sea el compresor:

1. Compresor. Diseñado para talonar Tubeless. Su funcionamiento es sencillo: se carga de aire con una bomba de taller y luego descarga todo el volumen de golpe. Si no tienes uno, intenta tener un compresor convencional a mano o una gasolinera cerca. También puedes intentarlo con una bomba de taller, que muchas veces es suficiente.

2. Líquido sellante. Indispensable para que el concepto Tubeless funcione. Hay muchos líquidos en el mercado.

3. Desmontable. Si necesitamos ayuda para desmontar el neumático, podremos contar con él.

4. Llave de obús. Para desmontar el obús de la válvula sin dañar ninguna de sus partes.

5. Cheetah. Sus afiladas garras probarán si hemos conseguido un sistema Tubeless invulnerable a los pinchazos.

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»PASO A PASO…


1. Desinfla el neumático y empújalo hacia el centro de la llanta para despegar los flancos.
Usa un desmontable para desmontarlo si no puedes con las manos.


2. El interior del neumático suele estar recubierto de líquido, es normal.
No es normal si encuentras una gran masa adherida en un punto.


3. Frota con un trapo para retirar todos los restos pegados en la llanta.

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4. Esto es especialmente importante:
que no quede ni un resto en los labios del neumático. Una pequeña hebra seca puede evitar el sellado completo, escapándose el aire.


5. Vamos con la válvula.
Si la tuya lo permite, desmonta el obús.


6. El líquido está adherido, e igualmente favorece las pérdidas de presión.
Tienes que dejar el sello de goma impoluto.

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7. Revisa el sello interno con la llanta.
Limpia si es necesario y vuelve a colocarla, prestando atención a su encaje en la llanta, y la posición de la tórica antes de la tuerca de fijación. No instales el obús aún.


8. Monta el neumático en la llanta. Huelga decir que tiene un sentido de rodadura.


9. Con un compresor o depósito de presión, infla el neumático.
Cuando escuches 3 o 4  “clack” muy audibles, sabrás que ha talonado. La idea es encajar previamente los flancos para perder el menor líquido posible cuando lo añadamos.

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10. Deja que escape todo el aire, y ahora sí, añadimos el líquido sellante.
Sitúa la válvula en horizontal o al menos alejada del suelo, para que al introducir el líquido vaya cayendo al interior del neumático. Si lo haces con la válvula en el punto más bajo, suele salirse por los flancos.


11. Rosca el obús a la válvula.
Ojo con pasarse con el apriete, tiene que ser muy suave. Este es el motivo por el que la llave especial es tan pequeña. Si te pasas apretando (hay quien utiliza indebidamente unos alicates) puedes dañar el sello de goma o impedir desmontarlo fácilmente, tras la acción sellante del líquido.


12. Utiliza el compresor para inflar de nuevo el neumático.
  Haz girar la rueda y agítala lateralmente, para repartir bien el líquido por su interior. Verás que por algunos puntos escapa algo, es un signo de que el sellante está ejerciendo su acción. Límpialo antes de que se quede seco.

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