Quedarse quieto sin apoyar los pies ¿Cómo lo hacen?

¿Has visto alguna vez a los ciclistas de pista cómo se quedan quietos, para que arranque el otro antes y seguir a su rueda? ¿Te da envidia cuando ves a un ciclista parado en un semáforo sin poner los pies en el suelo? Pues que sepas que, con un poco de práctica y algunos fundamentos técnicos, tú también puedes quedarte parado apoyando solo las ruedas.
Juanma Montero / Fotos Gonzalo Manera -
Quedarse quieto sin apoyar los pies ¿Cómo lo hacen?
Quedarse quieto sin apoyar los pies ¿Cómo lo hacen?

Estar parado con la bici sin apoyar los pies en el suelo no es una simple maniobra decorativa, es una habilidad que mejora mucho el control, especialmente en la bicicleta de montaña, sobre zonas técnicas y trialeras en las que en ocasiones estas a punto de parar o incluso lo haces un instante. Si eres capaz de prolongar ese instante de pausa sin tener que poner los pies en el suelo estarás ahorrando tiempo y energía. De hecho si quisieras hacer trial con la bici sería la primera habilidad básica a controlar. Saber quedarte totalmente parado te da la seguridad sobre la bicicleta para poder seguir progresando en muchos otros campos y en técnicas más avanzadas, así que tómatelo en serio. En esta ocasión desde BIKE en lugar de invitarte a moverte vamos a enseñarte a estarte bien quieto.

El principio físico del equilibrio sobre la bicicleta se basa en el movimiento, avanzamos y los ligeros desequilibrios laterales que van surgiendo los compensamos con pequeños giros a un lado y a otro, apenas perceptibles y automatizados. Entonces ¿cómo mantenemos el equilibrio si no existe ese movimiento? El truco es hacer pequeños desplazamientos para compensar. Vamos, igual que cuando montas pero de forma diferente.

De la misma manera que un equilibrista sobre la cuerda floja mantiene el centro de gravedad sobre la vertical de la propia cuerda, moviendo los brazos al lado que lo necesita cada vez, nosotros haremos algo parecido para quedarnos quietos sobre nuestro pequeño trocito de terreno sin avanzar.

“Es que yo no tengo equilibrio”. Ah ¿sí? No me digas...o sea que eres incapaz de estar quieto en pie en la calle sin caerte. La excusa de no tener equilibrio, salvo que realmente sufras un problema orgánico en el oído interno o una afección clínica, no nos vale. Todos tenemos equilibrio, solo hay que adaptarlo a las diferentes circunstancias y para eso la única fórmula es la práctica de cada situación específica. Será mejor que digas que lo que no has tenido es tiempo de desarrollar tu equilibrio encima de la bici. Tener un par de ruedas debajo del cuerpo es una de esas situaciones diferentes a lo natural en las que hay que practicar para reeducar el equilibrio que ya tienes. Por supuesto no podemos olvidar que cada persona tiene cualidades diferentes, algunos casi han nacido haciendo equilibrios, otros son fuertes por su constitución, otros muscularmente definidos...pero una habilidad básica como ésta está al alcance de todos.

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PASO A PASO

1. En una zona  en ligera subida intenta ir cada vez más despacio.
2. Cuando estés casi parado, gira la rueda delantera hacia el lado que más cómodo te resulte y frena del todo.
3. Ahora suelta los frenos y compensa el desequilibrio hacia los lados avanzando o retrocediendo, para lo cual tienes que presionar o liberar presión sobre los pedales.
4. Si caes hacia el lado al que apunta la rueda delantera presiona el pedal y si caes hacia el contrario suelta la presión de los pedales, como estás en una cuesta arriba la propia inclinación de la subida te hará retroceder y te reequilibra.
5. Al principio puedes usar pedales de plataforma para aprender sin riesgos.

→ En una segunda fase prueba a equilibrarte con pequeños saltos. Es una técnica algo más complicada y menos económica a nivel energético, pero muy eficiente. Tienes que dar pequeños saltitos hacia el lado que te desequilibras. Comienza haciéndolos sólo con la rueda delantera, dejando la trasera como el eje sobre el que pivotas.

 Cuando tengas cierto control en la técnica anterior, practica a equilibrarte dando saltitos con las dos ruedas a la vez. Es bastante más cansado.

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TRUCO: Para aprender puedes ayudarte de un tercer apoyo añadido a la base de las dos ruedas: basta con que te apoyes en una roca o un árbol para lograrlo. Presiona con fuerza sobre los pedales para quedarte en equilibrio. Cuando lo logres podrás incluso soltar una pierna del pedal, para hacerlo más complejo.

PROGRESA: Cuando seas capaz de mantener varios segundos el equilibrio en ligera subida empieza a probarlo en llano. Se complica porque el movimiento de retroceso no te lo da la cuesta, sino que te toca a ti provocarlo, tirando del manillar para atrás a la vez que sueltas los dos frenos y pedaleas hacia atrás (no para que avance, sino para que no se pare).

Más complicado aún es mantener el equilibrio estático en bajada. El principio es igual que el del llano, pero tendrás que tirar del manillar atrás con mucha más fuerza para desplazarte.


Otro punto extra de complejidad es soltar una mano.


Y en esta progresión acabaríamos sin usar ninguna mano, en una ligera subida, claro, ya que no puedes tirar del manillar para reequilibrarte.

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