Hacer caballitos puede ser muy fácil

Levantar la rueda no es simplemente un movimiento para impresionar a los amigos, va mucho más allá ya que es la base para sobrepasar escalones o para absorber badenes sin que la bici despegue del suelo.
Juanma Montero / Fotos Gonzalo Manera -
Hacer caballitos puede ser muy fácil
Hacer caballitos puede ser fácil

Puede que su utilidad sea cuestionable en el caso de los caballitos largos, pero ¡qué bien queda una bicicleta avanzando con la rueda delantera en el aire! Lo cierto es que cualquier ejercicio de habilidad te hará mejorar tu destreza y quieras que no, eso se nota cuando abordas zonas más técnicas con tu montura. Pero no vamos a contaros ahora las excelencias de los caballitos y la transferencia de equilibrio, coordinación, etc. que supone hacia otros gestos diferentes, os vamos a intentar explicar qué tenéis que hacer para moveros sólo con la rueda trasera en el suelo.

Antes de nada algunos consejos previos:

- Si lleváis pedales automáticos o rastrales es mejor que se los saquéis y le pongáis unos de tipo plataforma, planos, para que en caso de emergencia podáis separar los pies de la bicicleta sin problemas.

- Una superficie blanda tipo hierba (en arena se controla fatal) será muy agradecida por tu culo en caso de que visite inesperadamente el suelo. Cuando “le vas cogiendo el puntillo” es posible que tengas alguna que otra caída hacia atrás.

- Os recomendamos también probar a bajar un poco el sillín, para que el centro de gravedad descienda un poco y se facilite el gesto. Bastará con tres o cuatro centímetros, mucho más de esto os hará sentir incómodos y demasiado diferentes de postura a vuestra posición habitual.

- Es más fácil aprender en una ligera cuesta arriba. Busca una subida suave para tus primeros intentos.

- Coloca uno o dos dedos sobre el freno trasero, te costará más levantar que si llevas toda la mano agarrada al manillar pero usar el freno trasero cuando sea necesario es la mejor manera de mantener el control con la rueda levantada.

CABALLITO LARGO SENTADO

1. Acción-reacción. Para que la rueda delantera se levante con más facilidad lo primero es adelantar el peso, flexionando mucho los codos. Este gesto nos va a permitir coger inercia hacia atrás para tirar con más fuerza del manillar. Iremos todo el tiempo sentados, sin despegar en ningún momento el trasero del sillín. Es un error muy común levantarse del asiento al tirar del manillar, como reflejo porque parece que nos vamos a caer hacia atrás, con lo cual llevaríamos hacia delante el peso y haríamos imposible el levantamiento.

Llevaremos una marcha intermedia, como plato medio con segunda o tercera corona de las más grandes, y no te olvides de llevar algún dedo sobre el freno.

2. Sin sincronización no hay caballito. Es fundamental hacer dos gestos a la vez para que el levantamiento tenga éxito, estos gestos son el tirón del manillar y una fuerte pedalada. Desde la postura con brazos flexionados comenzamos una rápida extensión de codos, echando el cuerpo para atrás como si nos quisiéramos tirar de espaldas. Ahora viene la parte crucial: justo cuando los brazos se extienden completamente tienes que dar una pedalada potente, de esta forma aprovechas la inercia atrás que has generado con tu cuerpo. Si eres capaz de sincronizar estos dos movimientos levantarás la rueda.

3. Aguanta el tipo. Muchos son capaces de levantar la rueda… pero pocos la mantienen arriba. La clave es la confianza y hacer los gestos correctos. Lo más importante es dejar el cuerpo atrás y no flexionar apenas los codos. De forma natural tenderás a doblarlos así que tendrás que ser consciente de ello para evitarlo y mantenerlos muy extendidos. Si la bici se levanta más de la cuenta dale un toque al freno trasero, que para eso llevas los dedos en la palanca. Si la bici quiere volver a aterrizar insiste con más fuerza en los pedales para lograr que se eleve de nuevo.

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‘SURFEANDO’ A BASE DE MÁNUAL

El mánual (con acento en la primera a) es el caballito más deseado por su estética y utilidad. No solo queda muy bien cuando lo dominas, sino que te permitirá pasar sobre zonas onduladas o grandes badenes a más velocidad y con seguridad al evitar que saltes y despegues. Cuando se domina parece que estuvieras surfeando una ola. Requiere de muy buena técnica y la clave es el correcto cambio de peso atrás, ya que no nos ayudamos de la pedalada en ningún momento.

Busca un llano o una bajada suave, ya que no vas a pedalear tendrás el impulso natural de la cuesta. Te recomendamos bajar el sillín al menos 10 cm.

1. Ponte en pie sobre los pedales y lanza todo tu peso atrás, como si te quisieras tirar de espaldas.

2. La clave es atrasar tanto el centro de gravedad que la rueda delantera se separe del suelo.

3. Lleva el trasero hacia la rueda trasera, dejando pasar el sillín entre las piernas.

4. En tu desplazamiento del peso atrás, cuando los codos llegan a la extensión tira del manillar atrás y arriba.

5. El equilibrio lo mantendrás con movimientos adelante y atrás del cuerpo y, si la rueda delantera se levanta de más, con un toque ligero al freno trasero.

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¿MANOS PARA QUÉ? 

Cuando dominas el caballito y llegas al punto de equilibrio realmente no tienes que hacer fuerza con las manos. Prueba a soltar una mano, pero solo si eres consciente de que has agarrado bien el equilibrio, y que no sea la mano en la que llevas el freno trasero, que lo necesitas para controlar.

El máximo nivel lo obtendrás cuando seas capaz de soltarte de las dos manos. Necesitas para esta habilidad una ligera cuesta arriba que te permita mantener el equilibrio con la presión de los pedales y es casi imprescindible que lleves pedales automáticos en este caso, con los que “agarras” la bicicleta para mantener el control.

GIRO CERRADO CON AYUDA

En caballito se puede girar, no hay más que lanzar el peso para el lado contrario al que quieres hacerlo para que la bici ‘caiga’ lateralmente, con lo que estaríamos torciendo. Hay otra forma de girar, más divertida, con este ejercicio en el que necesitas la ayuda de un punto de apoyo firme, en nuestro caso hemos usado un árbol.

Necesitas, obviamente, ser capaz de soltar una mano en caballito.

Aproxímate al punto de apoyo con la mano preparada, siempre la contraria a la que lleva el freno trasero. En cuanto tomes contacto con el árbol o el apoyo que sea verás que la cosa se pone mucho más fácil, precisamente porque te estás apoyando en un punto. Sigue pedaleando y el propio apoyo hará que describas un giro cerrado.

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