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SEAT X-PERIENCE Titan Desert. La Titan Desert desde dentro. Etapa 5. ¿Hay algo más duro que esto?

Son las 16:30 aquí en El Jorf, final de la etapa maratón, una tormenta de arena está desmontando literalmente el campamento, la tierra se mastica, todo tiene sabor a arena y el iPad desde donde os escribo, otros dias desde el móvil, está que da pena verlo y como viene siendo costumbre estos últimos días, a 45 grados, ¿qué más podemos pedir al desierto? ¿Que nos pique una serpiente o un escorpión?
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SEAT X-PERIENCE Titan Desert. La Titan Desert desde dentro. Etapa 5. ¿Hay algo más duro que esto?
David Vaquero, enviado especial a la Titan Desert gracias a SEAT, nos cuenta cómo fue capaz de superar la etapa más larga de esta carrera, 145 km

Etapa 5: Fezzou-El Jorf
#titandesertxperience

Hoy todos salimos con mucho miedo, la etapa de ayer se hizo muy dura y después de dormir en el suelo en ese particular “campo de refugiados” de la TITAN, esta mañana todos nos preguntábamos: ¿y tú?  ¿Qué tal has dormido? Buah yo no he pegado ojo, que si el frío, que si el otro roncaba, que  si el suelo estaba muy duro... treinta mil versiones diferentes, el caso es que lo que se dice descansar, bien poquito y cuando dan la salida...¡todos a fuego!

Cada día a las 6:00 de la mañana nos despiertan con la misma canción para ponernos en órbita, ¡arriba titanes!, avisando de que la batalla se prepara, los ojos pegados, todos con mil nervios y hoy especialmente con miedo a saber si llegaríamos todos a meta en la etapa maratón.

Ayer entraron 350 corredores, quizá alguno no haya tomado la salida hoy así que de los 460 que salimos hace unos días... imaginaos el parte de bajas sin contar que hoy caerán otros cuantos, dimensionar el calibre de la dureza de la prueba, esto es como la película, ¡sólo puede quedar uno!

Increíble escuchar por la noches el briefing de la organización, sin perder ningún detalle de la meteo, los puntos de peligro, meter los waypoints del track y al día siguiente darte cuenta de que ¡no hay relación entre lo que te dicen y lo que te encuentras!. Una absoluta locura…

Mucha gente en la etapa de hoy rompió cadenas, pinchazos... innumerables averías, después de dos dias sin pasar por el mecánico, las bicis se resintieron, yo yendo en marcha cuando la cosa se ponía como para romper la cadena le enchufaba agua con el bidón a la cadena, se pulía el aceite en 10 kilómetros con este polvazo.



El desierto es distinto a la zona de Atlas, aquí todos los días hay que recortarle al track unos metros, cambiando los rumbos, pero eso no es tarea fácil porque te puedes meter en una emboscada de las guapas, es curioso ver como vamos en grupos de 40 a veces y uno se va a la izquierza radicalmente si es aislado todos pensamos... “ese esta despistado y no sabe leer mapas”, pero si se van detrás de él 5 o 6 la cosa cambia, ¿y si le quitan cuatro kilómetros al dia de hoy? Todos como ovejas a seguir ese rumbo. Yo hoy me marqué dos solitarios rumbos en navegación que me salieron bien por suerte, pero no siempre es así de fácil, creedme que es más que un arte sin conocer el terreno.

Apenas pude párarme a ilustrar con fotos la etapa de hoy, perder un tren de corredores era penar en los llanos infernales y sólo en estas condiciones ya de agotamiento te acaba fundiendo el coco y acabas petando, luego otro factor clave es beber y comer todo el rato para no dejar de meter glucógeno al cerebro y evitar los calambres, hoy sólo consumí 5000 calorías, oootro disparate.

Los geles y las barritas ya no los toleras y cada vez que te metes uno te dan arcadas, yo me comí hoy un bollo que llevaba de tres días en la mochila y con esos desayunos tan básicos que nos metemos... pues un buena combinación para meter una explosión en mitad de la prueba.

Ver desvanecerse a la gente no es plato de gusto, e insisto y sé que me repito, los valientes y que quieran ver si son o no capaces...que se queden en casita y que empleen ese dinero en un buen viaje con su mujer y sus hijos, lo agradecerán ellos mucho y vosotros mucho más y ya vuestra salud ni os cuento, pero allá cada uno con el nivel de desafíos que quiere adquirir.

Al final me vi con mucha fuerza y no es porque el viento me diera de culo, tenía muchas ganas de llegar, tenía el culo completamente reventado  con varias curas ayer por la noche y esta mañana, apenas me puedo sentar, una tortura de las de la Edad Media. 

El campamento por fin ya aparecía en el horizonte y 10 kilometros en una planicie se te pueden convertir en casi 30 de esfuerzo sin tregua, por más pedales que das no se acerca un metro, un efecto óptico como el que ve un espejismo. Por suerte llegué sano y salvo. Dicen que si llegas hoy a meta la TITAN es tuya, es como acabar la penúltima etapa del Tour y cambiaremos Campos Elíseos por ¡MAS ARENA!  Para variar.

Me despido una tarde más, hoy quizá en unos de los dias más duros de mi vida y que me hacen mucho que pensar sobre muchas cosas.

¡Vive hoy, mañana no existe!

LAS FOTOS DEL DÍA

Guante quemado por el sol.

En la salida etapa maratón 145 km. Ahora ya no son nervios, ¡es miedo!

Dar con un avituallamiento es como avistar un oasis, éxtasis de agua.

Unos cultivos, algo que ha sido muy difícil de ver estos días.

La soledad de las máquinas a mas de 40 grados hoy.

Pequeña parada a 40 km de meta.

Muchos niños ha habido animando en cada etapa, la mayoría van descalzos.

Nada más entrar en meta todos acudimos a beber al menos dos litros de agua en menos de diez segundos.



Nuestros tan preciados cuidadores de SupportBike. Siempre la bici al día, limpia y a punto para cada etapa.¡Unos cracks!

A tus pies, SEAT Leon X-Perience

Baños en ninguna parte.

El equipo SEAT aguantando al pie del cañón

El campamento entre las etapas maratón, un auténtico campo de refugiados

Sala de prensa en carrera.

 

 

Compañeros de aventuras y de penurias todos estos días, la gente de Karacol, Mammoth, o el equipo de la Fundación Cris contra el cáncer infantil, con nuestro compañero de Ciclismo a fondo Luis Pasamontes. Son solo unos ejemplos de todas las personas con las que he compartido estos días de locura. El sufrimiento y la superación crean unos lazos especiales.

Sentirse feliz y tremendamente agotado al mismo tiempo, tras once horas de bici en estas condiciones, el último corredor en cruzar al línea de meta hoy sabe que lo más duro ya ha pasado y el objetivo final está cerca.

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