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La Historia de los Frenos en el mountain bike

Desde los cantilever hasta los frenos de disco, en las mountain bikes ha habido mucha evolución en los sistemas de freno
Miguel Lorenzo -
La Historia de los Frenos en el mountain bike

Los frenos son uno de los pilares básicos de una bici de montaña. Al igual que aspectos como las suspensiones o los cambios, acumulan gran parte de los recursos técnicos que el mountain bike aportó a la bici. Desde los sencillos cantilever a los sofisticados frenos de disco de hoy en día, las marcas de accesorios han ido buscando distintas soluciones a un problema que nunca desaparece: ir rápido es muy divertido, pero cuando hay que parar...

Los inicios: la era del Cantilever

Las mountain bikes nacieron provistas de, casi en su mayoría, frenos Cantilever. Y es que los sistemas existentes hasta el momento, desde que la frenos de cuchara (una gran zapata presionaba directamente la cubierta) dieron paso a los frenos en llanta o en buje, no eran adecuados para la bici de montaña: El retropedal no se adaptaba a la conducción en montaña, además de ser más complejo y pesado, los frenos de tambor eran también pesados y los frenos de herradura o caliper, habituales en bicis de carretera, no evacuaban adecuadamente el barro. Los cantilever resolvían el problema con un diseño muy sencillo que dejaba mucho “aire” para evitar acumulación de barro, y además eran ligeros y de fácil ajuste.

Frenos cantilever

Por eso se extendieron en la mayoría de las mountain bikes, con la excepción de los U-brake heredados del BMX, utilizados especialmente en el freno trasero de algunas bicis que por la ubicación en las vainas no permitían el uso de cantilever. El diseño de U-Brake no se extendió porque era más pesado, y dejaba menos espacio libre.

Frenos U-brake

Sin embargo pronto empezó a hacerse evidente el gran problema de los cantilever: por lo general se quedaban “cortos” de potencia de frenado para lo que exigía la conducción en montaña. Así proliferaron distintos maneras de mejorar la potencia de frenada: por una parte los compuestos de las zapatas cobraron mucha importancia, es la era dorada de las aclamadas zapatas Scott Mathauser con su  compuesto naranja, o la gran competencia de Kool Stop, gran especialista que hoy sigue en el candelero. Por su parte Mavic desarrolló llantas con pista de frenado cerámica para aumentar la fricción y la capacidad de retención.

Zapatas Scott Mathauser

El gran problema es que el diseño cantilever no permitía hacer gran palanca sin dejar demasiado cercanas las zapatas a la llanta, lo que propiciaba roces. Así marcas como Oddissey desarrollaron potenciadores que modificaban la palanca, aumentándola cuando la zapata se iba acercando a la llanta. El mismo principio aparecía en algunas potencias que integraban el tiro de cable para el freno delantero, y otras soluciones más complejas, como los frenos SE Pedersen, que integraban un mecanismo potenciador en las propias pinzas de freno, y que marcas como Scott o Suntour utilizaron.

Frenos Suntour SE Pedersen

No obstante lo que se impuso con el tiempo, y ya con la llegada del V-Brake, se mantuvo para conseguir esa progresividad de palanca, fue el diseño de las manetas de freno, con un tiro de cable que se desplazaba en relación al eje de giro, consiguiendo más palanca conforme se iba accionando el freno, y en ocasiones con este mecanismo regulable en la maneta para una mayor personalización. En Shimano el mecanisco se bautizó como Servo-Wave, y en Avid Speed Dial.

Sistema Servo-Wave de Shimano

Otras marcas iban un paso más allá con diseños de frenos diferentes y más complejos para conseguir esa potencia, como pudimos comprobar con los frenos que equipaba la McMahon probada en la revista BIKE allá por el año 1992. Los frenos se mostraban más potentes, pero a costa de una mayor complicación de montaje y ajuste, más peso y también, obviamente, precios menos populares.

Freno McMahon

El ingenio también desarrolló otra idea: no sólo se podría mejorar la frenada aumentando la potencia, también disminuyendo las “perdidas”. Esa era la función de los archipopulares Gorillas, una pieza generalmente de aluminio que iba de anclaje a anclaje de las pinzas reduciendo la flexión de las vainas o la horquilla al frenar, y así mejorando la frenada.

Los gorilla también se usaron en V-brakes

Por un camino completamente diferente, Magura ya había desarrollado por esas fechas un sistema innovador, sus frenos hidráulicos en llanta, la serie HS (HydroStops) que conseguían una potencia destacable y que anticipaban algo la era hidráulica que en futuro veríamos con los frenos de disco. El sistema siempre convivió con otros tipos de frenos, aunque no de un modo muy extendido, si bien hoy es popular en bicis de especialidades como el trial, y se está introduciendo en el triatlón.

Frenos Magura HS

Aún así no era suficiente potencia: llega el V-Brake

Todo esto cambió, en efecto, con uno de los inventos más revolucionarios del MTB, la llegada de los V-Brakes.  Años antes ya empezaron a aparecer los primeros prototipos y diseños a cargo de pequeños fabricantes americanos como Marinovative, IRD o Paul, pero fue Shimano quien “abrió la veda”con la producción en masa de sus míticos XTR y Deore XT de paralelogramo presentados para la gama del año  1996  y esto supuso un antes y un después en la frenada, de un modo seguramente más radical aún que con la posterior llegada y popularización de los frenos de disco. Avid se sumó a la guerra de marcas con sus V Brakes más sencillos y ligeros y con acabados sensacionales.

Prototipo V-Brake Maninovative

Los V-Brakes eran en realidad una variante de los Cantilever: utilizaban los mismos anclajes en el cuadro u horquilla, y son dos pinzas colocadas a ambos lados, aunque en este caso el tiro del cable es lateral y la palanca mucho mayor, hasta el punto de que exigieron un diseño específico de las manetas. Si usabas unos V-Brakes con manetas de Cantilever el tacto era chicloso y la potencia de frenada descontrolada.

Los V brakes se han mantenido hasta hoy en día y aún son utilizados por todo el que busque máxima ligereza y sencillez mecánica, si bien el avance del actual rey de los frenos ha sido a lo largo de estos años imparable, y hoy estamos sin duda en la era de los frenos de disco.

Frenos V-Brake Shimano Deore XT

La era Disco

Los frenos de disco realmente han estado presentes casi desde los comienzos del Mountain Bike, con precursores como los Pro Stop que equipaba la legendaria San Andreas en el año 92, una bici visionaria y que utilizaba unos frenos mixtos, de tiro con cable y mecanismo hidráulico en la pinza, una solución que realmente ha sido inusual a lo largo de la historia del MTB, con algunos pocos ejemplos como el fallido intento de Rock Shox a finales de los 90.

Frenos de disco Pro-Stop San Andreas

Los sistemas más habituales son los mecánicos 100% o los hidráulicos 100%. Los primeros hoy son residuales pero tuvieron su época en los comienzos de los frenos de disco, por su sencillez de mantenimiento, con el exitoso modelo BB5 de Avid a la cabeza de lo que se podía conseguir en potencia y tacto con un sistema de cable y sin hidráulico en absoluto.

Frenos Avid BB5 mecánicos

Otras marcas apostaron por el sistema hidráulico finalizados los años 90, con más o menos éxito: Hayes aprovechó su experiencia en Harley Davidson y sacó al mercado con gran éxito los HFX en varias versiones; desde Reino Unido Hope diseño modelos con excelente acabados, mecanizados y anodizados marca de la casa, los alemanes de Magura jugaban sus cartas también en los frenos de disco, con su larga experiencia en hidráulicos, y desde Italia marcas como Formula o Grimeca aportaban su apuesta. En otros casos las experiencias fueron más fallidas como Cannondale y sus Coda, sin embargo la tecnología seguía avanzando.

Frenos Hayes HFX

Y una vez más tuvo que ser la marca número uno en accesorios, con todo su poder tecnológico, la que viniera a dar el empujón definitivo a los frenos de disco. Para la gama del año 2000 Shimano presentaba los míticos Shimano Deore XT utilizando un mecanismo de dos pares de pistones asimétricos, que suministraba un tacto y progresividad únicos y que aún hoy son valorados. Con la llegada de la presión hidráulica, el par de pistones más ancho se desplaza antes y mueve las zapatas hacia el disco, comienza la frenada que va aumentando su potencia con suavidad con el empuje posterior del segundo par de pistones más estrecho y que hace más presión.

Este sistema se sigue utilizando hoy en diferentes modelos, coexistiendo con los sistemas de un par de pistones que son más ligeros y que con el tiempo han mejorado en tacto y potencia. Hubo unos años en que algunas marcas comercializaron modelos con tres pares de pistones, como Grimeca o Magura, con modelos destinados al descenso con una potencia de frenada brutal. Hoy no hay modelos con más de dos pares de pistones.

Frenos Shimano Deore XT

Hubo en su día otra “lucha” entre sistemas de frenos de disco hidráulicos, los de circuito cerrado y los de circuito abierto. Los primeros permitían tensar y destensar el freno, al estilo de lo que teníamos con los frenos en llanta, sin embargo contaban con la desventaja de que los cambios de temperatura con el uso afectaban mucho al tacto. Al final se han impuesto los mecanismos con circuito abierto, que hoy son el 100% del mercado, más termoestables.

Ya llevamos bastantes años en los que la evolución en la frenada es más paulatina, mejorándose aspectos como el peso, el compuesto de las pastillas, o los sistemas de refrigeración, lo que demuestra que tal vez con los frenos de disco ya hemos llegado a la piedra filosofal. Hoy por hoy no nos quejamos tanto como en tiempos pretéritos de la frenada de nuestras bicis, y realmente en las tiendas hay modelos a precios muy contenidos que ofrecen un tacto y potencia envidiable por los modelos más caros de los primeros tiempos. Y eso es algo de lo que alegrarse. Sin embargo, quién sabe si en unos años viene una nueva revolución, ¿os imagináis la frenada magnética con control electrónico?

Frenos Giant de circuito cerrado con tensor

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