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¿Por qué nos roban las bicis?

“Algo se muere en el alma cuando una bici se va”, bien podría ser la versión ciclista de la famosa canción. Y es que el vacío que ésta deja cuando un amigo de lo ajeno decide que vuestra relación ha terminado es tremendamente frustrante.
Jorge López -
¿Por qué nos roban las bicis?
Robos de bicis.

Por un lado por el cariño y el amor que se le coge a “ese cacho de hierro” y por otro porque si quieres seguir dando pedales deberás realizar un desembolso con el que no contabas. Tanto si ya has pasado por el mal trago como si la confianza en el prójimo te invita a pensar que nunca te pasará a ti, vamos a explicar cómo proteger mejor nuestra bicicleta. 

 

FÍCHALA: Lo primero que debemos hacer cuando adquirimos una bici es registrarla. Existen empresas que ofrecen este servicio, toman una descripción pormenorizada y "matriculan" nuestra bicicleta con un adhesivo de seguridad en el que figura un código de barras y un identificador. Es una manera efectiva de localizarla cuando ya ha sucedido la desgracia. Otro dato a tener muy en cuenta es la factura de compra de la bicicleta, garantiza en última instancia que efectivamente es de nuestra posesión. Si la bicicleta es de segunda mano es nuestra obligación pedir al vendedor la factura de compra, pero sabemos que esto a veces no está a nuestro alcance. La manera correcta de solucionarlo (y que aconsejamos encarecidamente) es realizar un simple contrato de compraventa, en el que siempre figurará el número de serie. Este tiene los efectos de una factura a la hora de realizar la denuncia de la desaparición.

Otro proceso más rudimentario consiste en hacer fotos a la bici, a sus peculiaridades y una descripción escrita pormenorizada. De muy poco sirve decir "era una Orbea roja, con suspensión delantera, frenos y ruedas". Debemos tener en cuenta que la mayoría de veces los malos despiezan las bicicletas, pintan el cuadro y las dejan irreconocibles. Y por suerte o por desgracia lo hemos sufrido en nuestras carnes.

 

UNA HISTORIA REAL: Fue un descuido, iba con prisas y ni más ni menos dejé la llave puesta en el candado... Al volver al sitio donde había dejado mi flamante mountain bike marca Nishiki de aluminio de 1.800€ no había nada, salvo la sólida señal de tráfico en la que la había amarrado dos horas antes.

No copié el número de serie de la bicicleta, gran error, pero en la denuncia había todo tipo de detalles; la forma del cuadro (que era peculiar), el color, las piezas que había montado y una pequeña marca-abolladura en la parte inferior del cuadro, poco visible pero fácil de localizar e identificar. Un mes después, cuando ya había perdido toda esperanza de volver a montar en mi querida bici, un amigo la vio por la calle, la llevaba un chaval joven, no tendría más de 15 años, estaba pintada de color rosa chicle cuando originalmente era gris…pero mi amigo se acercó lo suficiente, con disimulo, para comprobar que tenía la abolladura que dibujé en mi denuncia y supo con seguridad que era mi bici. Siguió al chaval hasta su casa, a una distancia prudencial y me avisó. Allí me planté con mi denuncia y la policía. Los padres escandalizados defendían a su hijo:

“-Él no ha hecho nada, le ha comprado la bicicleta de segunda mano a un chico del colegio por 200€. No se la pueden quitar.”

"-Sí señora, pero es una bicicleta robada, con una denuncia formalizada y esta bicicleta no vale 200€ sino 1.800... ¿Su hijo no sospechó nada cuando se la ofrecieron a ese precio?."

El caso es que la bicicleta volvió a ser mía y desde entonces apunto el número de serie y conservo la factura de cualquier bici que me compro.

 

MERCADO NEGRO: Cuando una bici es sustraída rara vez el autor material se queda con ella para usarla. Por lo general estas son revendidas a precios muy por debajo de su valor real. En ocasiones también se desmontan por completo y se venden despiezadas o se configuran de otra manera para que sean irreconocibles. Si habéis vivido de cerca esta experiencia seguro que pensasteis “a estas horas debe estar ya cruzando la frontera”. No es tan habitual que las bicicletas sean desplazadas tanta distancia (esto se suele dar en el caso de bandas organizadas) sino que probablemente esté más cerca de lo que pensamos.

Gracias a internet el mercado negro aflora en forma de anuncios en las distintas plataformas de segunda mano. Aunque se puede tornar en cierta paranoia nosotros recomendamos hacer un seguimiento aproximado de ese mercado durante las próximas 4 semanas desde la desaparición.

Es conveniente recordar que nosotros mismos también podemos alertar a las autoridades de ofertas sospechosas. Precios demasiado bajos o incluso ofertas a pie de calle son conductas más que sospechosas. De la misma manera debemos saber que la compra de material robado implica un delito conocido como receptación, que puede suponer penas de prisión de 6 meses a 2 años en los casos más graves.

El robo de bicicletas es una plaga a escala mundial, según los datos es raro el ciclista que conserva su bicicleta más de 3 años.

- ¿Dónde está la solución? Los mayores males podrían ser resueltos con educación, respeto y civismo. Pero a la espera de que la sociedad alcance cotas de tolerancia y sensibilidad mayores hacia el mundo ciclista, nuestro mejor consejo es no escatimar en un buen sistema de protección, aparcarla en lugares interiores seguros siempre que se pueda y evitar dejarla en la calle, sobre todo cuando cae la noche.

 


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